miércoles, 18 de septiembre de 2019

Madres Aprehensivas.


Es muy curioso la similitud de cómo se desarrolla la vida cotidiana, en nosotros como pacientes Bipolares.

Existen varios casos, donde el desarrollo personal del paciente es de menor realización, principalmente cuando son apoyados sólo por sus madres; sintiéndose perjudicados por los prejuicios de madres aprehensivas, a las que les agobia el miedo o desconfianza exagerada, reiterando que su hijo/a como paciente, nunca cumplirá con su tratamiento o no se recuperará.

A veces, nosotros como pacientes, no solo podemos esperar apoyo y comprensión, también podemos aplicar la experiencia de la psicología, para evitar acentuar las reacciones que pueden resultarnos injustas o equivocadas, guardar silencio, cambiar el hábito de  confidenciar abiertamente lo que pensamos, puede ayudar a mejorar la convivencia.

Esta enfermedad que se activa con el miedo y la intranquilidad, requiere de calma, fe y de firmeza espiritual.

El equilibrio está en manos del médico-psiquiatra, el bienestar personal, está en dejar pasar lo malo que siempre pasa y en cada uno está agradecer lo bueno que nunca cambia.


Comunicación con los Profesionales

Una de las complicaciones comunes en el paciente que se trata con un médico-psiquiatra o psicólogo, es cambiar constantemente de profesionales, decisión que nos perjudica en varios aspectos. 

Principalmente en no avanzar en los tratamientos. 

Si bien es cierto, es necesario hacerlo cuando no vemos mejoría o avance durante un tiempo prolongado, también es cierto que el cambio constante, se puede deber a nuestra falta de "no saber comunicar bien lo que sentimos, como lo que pensamos" y a la vez "no saber preguntar lo que no entendemos", es cierto que no nos es fácil enfrentar a los profesionales, es propio que nuestra condición de "inseguridades o confusiones" nos inhiban,  impidiéndonos atrevernos a confesar lo que se nos pasa por nuestra mente.

Hemos de admitir que a un médico o un terapeuta, el principio de su conducta es la ética, es decir, que no está para perjudicarnos, porque además de su ética, lo que lo define como profesional, es su vocación de servicio, por lo tanto, el enfermo puede confiar que el "respeto entre paciente y profesional es mutuo"

La queja común de los pacientes, es que el médico psiquiatra  no le conversa, pero sabemos que el médico está para evaluar el resultado de los medicamentos y qué no es nuestro terapeuta; independiente de eso, al paciente tampoco le gusta que lo corrijan o exijan, mientras no nos volvamos obedientes, ningún profesional nos parecerá adecuado. 

Como regla general no se debe abandonar al profesional, sin antes hacerle saber porqué quiere dejar de asistir a sus terapias, porque el principio de la relación profesional-paciente, es lograr entender la problemática en busca de una solución en conjunto.

Antes de asistir a las consultas, es bueno llevar un recordatorio de lo que nos aflige y al final de cada cita, crearnos una ayuda memoria que nos  ayude a reflexionar sobre lo que se nos dijo. 

martes, 10 de septiembre de 2019

¡Hola! María Ester...


Desde otro país una persona escribe solicitando opinión sobre el diagnóstico bipolar, de alguien que haya experimentado la enfermedad, su inquietud nace de su interés en dedicarse a este trastorno, porque conoce a muchas personas que la padecen. 

Así fue que respondí de acuerdo a lo que he ido clarificando en lo personal, como en el aporte valioso de la medicina.

Hola María Ester: Ante todo la felicito por el interés de elegir esta enfermedad para ir en ayuda de quiénes la padezcan, lo que más bien es algo que afecta a la persona por lo que siente y luego de acuerdo a lo que se piensa. 

Lo primero que le aconsejo que Ud. se familiarice en ese sentido, para que comprenda la raíz de esta particular afección bipolar, el punto de base en el paciente es sentir miedo, a veces, hasta sin fundamento y al no saber qué hacer "racionalmente" con esos miedos, es entonces cuando se declara esta enfermedad denominada “Trastorno Afectivo Bipolar”.

Es esa emoción de temor que nos paraliza como el síntoma de mayor alteración y gravedad, consiguiendo que la persona pierda el sano juicio, es decir su sensatez, al no saber "cómo resolver mentalmente", algo que le atemoriza, le intimida como si fuese una amenaza desafiante, con un poder absoluto consiguiendo, muchas veces, la pérdida de control de nuestra existencia humana.

Es entonces que ante el temor, el escape termina siendo la pérdida de cordura, es a ese estado que la ciencia le denomina manía, el más grave de todos los síntomas que afectan a una persona con diagnóstico bipolar.

La manía incapacita al enfermo, impidiéndole actuar de manera normal y generalmente es necesario recurrir a una hospitalización especializada en psiquiatría. 

La manía nos lleva a creer que todas las ideas enfermizas son realidad, es por esto que al paciente que experimenta síntomas de manía, no se le debe contradecir, porque lo que tiene en mente, para él es la única verdad. 

Es una fortuna que la ciencia haya logrado conseguir tratamiento para esta enfermedad, con medicamentos que no son drogas, son químicos, denominados estabilizadores del ánimo, uno de los cuales  resulta ser el más efectivos, el Litio, (el que consumo desde 30 años), este químico debe ser supervisado constantemente por un examen de sangre denominado Litemia, porque su exceso puede perjudicar al sistema renal, este medicamento nos ayuda a estabilizar la irritabilidad y también está considerado como un inhibidor de suicidio.

Pero el mismo tratamiento con medicamentos no resulta ser adecuado para todos los pacientes por igual, de allí que sea tan complejo incluso para el médico-psiquiatra, precisar para cada caso y de por vida, cuales son los químicos adecuado para su paciente, es todo un estudio que requiere de tiempo y análisis, para llegar al buen resultado. 

Es por eso que cada vez más, se hace necesario conseguir un  médico "psiquiatra especialista en bipolaridad", porque es ésta especialidad la que puede ayudar desde sus estudios de las neurociencias; neurociencias se refiere a los medicamentos específicos que la ciencia ha conseguido en este caso, para el tratamiento de esta enfermedad del ánimo. 

Además de lo antes dicho, dependiendo de los síntomas de la enfermedad, que fluctúa, a veces, entre depresión y euforia, varía el tratamiento, siendo necesario que el mismo paciente se eduque en las variantes tanto de sus estados como en sus medicamentos.

Son los antidepresivos los que deben ser considerados por el médico tratante, como necesarios "solo por un tiempo", porque considerando que la bipolaridad cambia repentinamente hacia el otro estado que es de manía o euforia, el antidepresivo puede generar una alteración brusca si no es retirado cuando la depresión haya pasado.

Así es como cada químico nos ayuda de diferente manera en los estados de ánimo y de lo cual tenemos que aprender a distinguir  y ayudar a los profesionales a las necesidades que nuestros síntomas nos vayan hablando. 

Las ideas psicóticas, enfermizas, equivocadas, se calman con los medicamentos llamados anti sicóticos, "esta enfermedad requiere de la mejor disposición de la persona afectada", para mejorar su calidad no solo emocional sino de vida, para alcanzar la tan posible normalidad de desarrollo personal.

Como comparto en mi blog esta mirada algo general sobre el TAB, es que puedo decir a mis pares.

Que nada te sorprenda cuando te interiorices de los síntomas y de las soluciones para mejorar lo que parece muy complejo, porque de adquirir "buena información y entre más conocimiento pase por ti" sobre lo que te pasa y como resolverlo, más simplificarás tus angustias, dudas, como también el poder dejar de pensar equivocadamente, que tu bipolaridad no tiene solución.


Si quieres más ayuda acércate a examinar el concepto de fe.


domingo, 8 de septiembre de 2019





La imagen puede contener: naturaleza

La percepsión puede más que un pensamiento


Ventanas para Repensar.



No son los defectos lo que nos amargan la vida, es la falta de reconocer lo que son las virtudes.

Donde pongámonos los ojos hay algo por admirar y mucho más para dejar mejor de lo que está.

A veces vale más cuidarse de uno que de los demás.

De los buenos actos personales nace el propio bienestar.

Es posible fallar, pero doble falla es no reconocerlo.




La imagen puede contener: árbol, cielo, exterior y naturaleza


Mas vale límites compartidos que abuso de confianza.



La mejor escuela es uno mismo en silencio y soledad, no hay a quien agradar, sin embargo podemos cuidarnos de ser mejores.