sábado, 20 de enero de 2018

Hay Cosas que no Cambian.


Viví esperando que alguien me valorara, me comprendiera, me respetara y también que me quisiera, hasta que la psiquiatría con sus terapias logró a hacerme entender que todo lo que yo pretendía del mundo externo, solo estaba en el valor que yo tenía por sí misma, para entenderlo pasaron años. Hoy lo entiendo, disfruto de mi propia esencia y lo único que me queda, temor al qué dirán...


jueves, 18 de enero de 2018

Abatimiento.


No es necesario tener una patología relacionada con bipolaridad o depresión, para entristecer, basta pasar por un conflicto inesperado para que perdamos fuerza física o moral.

Comúnmente de un simple deseo no cumplido o un hecho delicado, es que podemos sentirnos rendidos, debilitados, llegando al desánimo y a perder la voluntad; cualquier hecho aparentemente insignificante para algunos, para otros, puede ser motivo de desaliento, terminando en el “abatimiento”.

Abatimiento es un sentimiento de inclinación al hundimiento, tanto físico como moral, llevándonos a perder la fuerza o energía, no solo la bipolaridad es  generadora de lo que nos ocurre dentro de los estados, también es nuestra personalidad que influye en nuestra falta de entusiasmo o de aceptación a que no siempre todo tiene que ir bien.

Algo digno de considerar es cómo es que la ciencia en relación a la medicina, ha descubierto la importancia de cómo es que la espiritualidad, influye de buena manera en la salud mental de los pacientes, tradicionalmente cuando se habla de espiritualidad, se la vincula a la religión, siendo también eso, la espiritualidad habla de esa inclinación a la propia sensibilidad de reconocerse como un ser más allá de lo material, de esa posibilidad de cerrar los ojos y encantarse con su ser interior único en su sentir y capaz de permanecer en contacto con el propio espíritu, profundizando en la propia respiración, para conseguir paz.


miércoles, 17 de enero de 2018

Recomendación.


Ocultar los síntomas al médico es correr delicados riesgos, sincerarse permite ayudar a que se regule el tratamiento, es importante considerarlo, para no volver a casa con lo que de no tratar a tiempo, puede transformarse en una crisis.

Aunque el o los síntomas relacionados con depresión o bipolaridad sean repetitivos, no significa que eso pase a ser algo normal, la enfermedad bipolar se caracteriza por su "sintomatología" y eso se supera con tratamiento, no con voluntad.

Muchas veces el paciente piensa que si declara pensamientos fuera de lugar, puede ser inmediatamente internado y no es así, puede llegarse a la internación cuando no se pone freno a los delirios, a los pensamientos obsesivos o a los miedos injustificados.

Confiemos en el médico tratante haciéndonos respetar.



De todo lo que viví es el tiempo solo que lo sabe y Dios quien me protege y perdona.


martes, 16 de enero de 2018

¿Diagnóstico? perdió a quién amó.


Cuando no sabemos qué nos ocurre, cuando nada nos despierta a la plenitud, sino más bien a dar todo por perdido, no es que seamos poco inteligentes o poco profundos, más de una vez es porque nuestros sentimientos, tienen más valor que nuestra propia razón de entender qué nos sirve para estar mejor.

Cuando nuestro propio espíritu sufre un vuelco de pesar, ni los más bellos recuerdos, ni la más importante proposición, nos rescata de lo que se transforma en la única verdad y pueden pasar infinitos días y horas y ni el sol ni las estrellas, existen para merecer entender que todo está ahí, para demostrarnos que aunque no queramos, lo más significativo de la vida, es que cualquier momento y estado siempre cambia.

Encontré a una persona que buscaba con quien compartir algo que lo hiciera salir del vacío, después que su esposa dejara de existir.

Dijo no tener con quien hablar sus cosas sensibles, ni con quien compartir lo que siente, sus amigos hombres más bien toman a la broma este pasaje de viudez y su relato no es para bromear ni para mirarlo como una anécdota más de su vida, su realidad es una respetable verdad por conocer.

Entonces, dije: Lo invito si Ud. quiere a compartir conmigo aquello sensible y sereno, yo puedo hacer de oído discreto y comprensivo y él despertó a una iniciativa que surgió de ese entendimiento a lo significativo que debe ser perder lo irremplazable y que sin haberlo vivido, no se puede saber lo que se debe sentir.

Así es como a la distancia hoy aliento su espíritu que de tanto añorar lo vivido, dejó de ser importante para él “el mismo” así es como de tanto amar podemos perder el sentido de vida abandonando la alegría; su jardín, su hogar brilla igual en honor a ella, pero el eco de lo compartido se durmió, pero no es cierto que eso es motivo para desfallecer.

Entonces, hablamos del Señor y la luz para él llegó, su fe dormida se avivó y agradeció entender que su amada descansa en la plenitud espiritual, entenderlo, hizo poner de pie su fortaleza y creció su gratitud en la paz y en el valor único que tiene el propio final en la vida, al fin vivir la verdadera vida espiritual.

Ese balance de haber dejado de valorar todos sus esfuerzos con los que logró construir un bienestar, para complacer ante todo a su amada, tomaron vida de nuevo, porque el precio de su dedicación no surgió de la nada, surgió de su fuente de amor, de su corazón generoso por hacer feliz a ella y a sus hijos, hoy es hora de mirarse a sí mismo, dando gracias a Dios por las virtudes que Él le regaló.

No hay mejor medicina que buscar compartir alimento espiritual y tener la valentía, para confesar la necesidad de una palabra viva en devoción, para quitarnos la venda de los ojos y poder mirar la propia existencia con un renovado corazón.

Marisol.

Alguien Partió.


Del encuentro del día Lunes 15 de Enero, donde la confusión se diluye cuando es compartida, donde el dolor de una pérdida se vuelve una pérdida para todos, donde después de la búsqueda de una explicación, fluye comprender qué es lo Supremo, que ante todo es lo que tiene y nos da valor.

Por lo menos así fue esta vez para nosotros cinco.

Es la tristeza que nos puede volver sinceros, respetuosos y abiertos al entendimiento espiritual y no al juicio, es la realidad inesperada de saber que una persona, como pudo ocurrir a cualquiera de nosotros, no encontró la solución para su intranquilidad  y no es que nos de inseguridad, nos inunda de amor de ese amor que nunca fue vencido por lo que no pudo ser.

Quienes conocemos del sentir trizada el alma, podemos comprender al que trata o trató de explicar su abatimiento... y hoy nos quedamos mirando pasar la dulzura de quien estuvo con nosotros.

Una pérdida de alguien que vivió episodios tan reconocidos por quienes, alguna vez experimentamos desórdenes afectivos, hoy nos hace comprender, que no muere lo que percibimos de su buen espíritu y el cerrar los ojos para elevar una plegaria, nos inunda de fraternidad, de fe que nuestra compañera de ruta, vive en la paz de la eternidad.

Cada uno pudo expresar su sentir... ante lo que nunca esperamos perder y de esa manera... y fluyó un poema magnífico, escuchamos sentidamente lo que brotó de alguien que sin pasión, desnudó su noble corazón, demostrando cómo fue que en su transitar por el mismo sendero, él se detuvo a mirar la grandeza de quien nos deja mirando al infinito.

A veces, ni siquiera podemos llorar, a veces, el llanto no es lo que deja en evidencia el impacto espiritual de un hecho que no se puede reparar, pero las lágrimas pueden mejor hablar a solas, que dejarlas fluir delante de alguien por no debilitar su propia debilidad.

Cuando estés frente a alguien da lo mejor de ti y cuando te despidas deja lo mejor, las oportunidades se viven una sola vez.



miércoles, 10 de enero de 2018


Escuchaba a varios consejeros de cómo manejar las emociones y hablaban de cómo creemos que a veces necesitamos experimentar el dolor para poder conocer la felicidad, las recetas nunca calzan para todos porque experimentamos y sentimos diferente, por mi parte no fue el dolor que permitió conocer la felicidad, fue la fe en Dios que ha permitido recuperar la felicidad y conocer la paz.

Para quienes hemos recibido respuestas de Dios, incluso materializandose y permitiendo que lo peor no sea tan peor, podemos revelar, confesar, compartir cómo es que sin lección alguna, sin religión, el Espíritu de Dios nos hace decir las palabras precisas para calmar esos momentos, donde pareciera que nada está a favor de nuestra necesidad de compasión, clemencia, misericordia.

Si quiere inundarte de la paz: Cierra tus ojos, poniendo la palma de tu mano derecha en tu alma, para decir: 

Señor Dame Tu Paz/Señor Dame Tu Paz/Señor Dame Tu Paz. 



sábado, 6 de enero de 2018


Una melodía bien elegida, apaga los pensamientos de tristezas, el impulso a la discusión y el miedo a la soledad.




A veces, pensamos que no somos importante para alguien y aún en la equivocación de nuestro actuar, dejamos algo bueno e inolvidable.