lunes, 30 de noviembre de 2020

Por si no lo has pensado.

_Quien no reconoce sus defectos piensa qué son los demás que están equivocados.

_No es necesario haber ido a la escuela para distinguir el bien y el mal. 

_Mientras no aprendamos a corregirnos por sí mismos nos consumirá la duda.

_Ni las mejores gafas permiten ver la realidad, la realidad no es otra cosa que lo que nosotros decidamos. 

_Solo el hombre como especie, tiene la capacidad de construir o destruir. 

_Los días grises son más grises cuando nos quejamos. 

_El aburrimiento se alimenta del esfuerzo que hacen otros por nosotros.

_De la pena me queda haber dado cariño a quien no lo merecía. 

_Para mantener una amistad no basta ser solo uno un buen amigo.

_Nadie sabe quién gana más de dos personas que se aman. 

_Mañana puede ser tarde para corcorregirme.

_De lo profundo que digo nada me pertenece, todo lo bueno que existe es Dios en acción. 


Susana Rodríguez Hidalgo.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Cambiar la mentalidad ayuda.

* Para  el buen desarrollo personal, mas que darse permiso para todo, tambien vale ponerse límites. 

* De los malos ejemplos también se aprende. 

* La vergüenza nunca dejará de tener su encanto. 

* La abundancia no siempre significa algo a favor... la queja o el temor pueden abundar en nuestro diario vivir, impidiendo que pongamos atención a lo bueno y a lo mejor. 

* La prosperidad es lo que podemos crear nosotros mismos al enfocar los sentimientos y pensamiento en dar buenas intenciones y agradecer lo que se recibe, recogido de la fuente inagotable que nos provee de todo lo bueno, la divinidad. 

 Dios necesita ser reconocido por sus hijos y ser llamado por su nombre, para hacer realidad las necesidades en la tierra de los hombres. 



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Te puede servir.

 

La sabiduría no es otra cosa que experiencia hecha consciencia. 

Lo más sano para el día a día es no mal pensar. 

De nada sirvió cuidarme de la envidia. No todo depende de mí. 

Gracias Señor

Gracias Señor 

Gracias Señor

Solo en ti confío.

viernes, 13 de noviembre de 2020

No estamos Solos.

Comúnmente hablamos de razones, de emociones, sin embargo no nos reconocemos como seres espirituales, siendo el principio de la facultad de distinguir e intervenir a través del mal o del bien. 

Este trastorno del ánimo bipolar nos deja demostrado los dos polos claramente, uno que nos impide el autocontrol de pensamiento, obra y acción y el otro aquel que  nos permite recuperarnos de lo penoso, doloroso, rescatándonos del desenfreno, permitiendo recuperar la paz. 

Ser creyente no significa necesariamente ser fiel a una religión, ser creyente nos invita a acercarnos, a encontrar refugio en el espíritu de Jesús quien dijo, Dios no es religión. 

 Jesús, Jesús, Jesús. 


viernes, 6 de noviembre de 2020

Cuando nos equivocamos es porque no ponemos atención a lo que pensamos. 


jueves, 5 de noviembre de 2020

Qué hacer con lo que no es Cierto.

 De alguien con quien aclaramos las características de la enfermedad, hoy me comentó lo difícil que es diferenciar intuición real, con las ideas confusas de ese diálogo imaginario que nos provoca la bipolaridad. 

Y es cierto, por mi parte ya por momentos lo he olvidado, pero es muy complejo poder diferenciar, ese saber si lo que pensamos es verdad o un posible engaño de la enfermedad. 

Cuando me cansé de dudar de mí propio raciocinio, empecé a atreverme a preguntar en mi familia si era real lo que pensaba y si no estaba con ellos, recurría a más de alguien en quien más qué confiar, estaba segura que comprendería que estaba confundida, confusiones que de no compartirlas, por lo menos en mí, se volvían más obsesivas. 

Por eso es bueno tener amigos pacientes , porque son quienes tienen más claro lo que está fuera de lugar y basta una llamada para  salir de la duda. 

No siempre está la posibilidad de recurrir a los profesionales que nos ayudan y cuando tenemos la oportunidad de hacerlo, puede que olvidemos lo que pasó, pero sirve recordarlo como muestra para revisar el tratamiento, porque serán los  medicamentos que nos permiten como químicos normalizar el pensamiento. 

En este punto me detengo, es común qué como pacientes no abordemos de manera directa éstas experiencias con los médicos psiquiatras, razones varias, entre ellas, a veces no tenemos la capacidad para darnos cuenta que eso nos pasa, otras nos avergüenzan los pensamientos que se posesionan de nuestra mente o tambien, tememos o no queremos... que se nos suban los medicamentos, pensando que nos harán subir de peso... pero la mejor opción como remedio,  es no callar lo que no nos pertenece, no somos responsables de lo que la enfermedad bipolar nos quiere hacer creer como algo cierto.

Es importante tomar en cuenta que los profesionales, ante todo, si  son respetables es porque son personas responsables por vocación, lo que nos permite sentir más bien confianza,  para declarar esas ideas absurdas provocadoras de intranquilidad, nosotros los afectados, además de batallar con lo imaginario, tenemos que fortalecernos en lo que es nuestra dignidad, gracias a que este diagnóstico no logra hacernos perder el estado consciente, pasar del abatimiento a la búsqueda de la realidad, no es otro el camino que considerar que son los médicos psiquiatras los que claramente distinguen la falta de nuestro sano juicio y que unir compromiso y respeto mutuo, entre pacientes y facultativos, se hace posible la satisfacción y bienestar. 

De mi conocimiento, la falta de responsabilidad de un paciente, de no tomar la decisión por cumplir con su tratamiento el que padecía de ideas delirantes, le impedía darse cuenta de que no solo su vida estaba expuesta a riesgo, sino que alguien del grupo dejó de asistir porque hizo notar que todos por ese paciente estábamos en riesgo, hacérselo saber a quien correspondía, permitió que reaccionara y se atreviera a enfrentar con los profesionales su verdadero secreto enfermizo, lo que cambió el destino no sólo de su normalidad sino de su desarrollo personal. 

No te mal acostumbres a lo que no es cierto, acostumbra  a escuchar claramente lo que dicen los demás y siéntete libre de no responder en el momento, porque incluso puedes decir, "déjame pensarlo"...

Una vez equilibrada nuestra balanza, cuando se nos habla de intuición, se refiere a conectar nuestra mas "íntima existencia" a través  de aquello llamado alma, ese hilo invisible de inteligencia que nos permite entender lo que es el Universo sin palabras, desde donde comprender que somos más qué mente y cuerpo... cuando ponemos atención a todo lo que existe sin haber sido intervenido por la mano del hombre, que nos hace sensibles a lo que nos da confianza, como a lo que no es bueno.

P.D. La constante compañía del Padrenuestro, hace  posible la claridad de mi pensamiento.

Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tú Reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. 

El pan de cada día danoslo hoy; perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación más líbranos del mal, Amén. 

Susana Rodríguez Hidalgo. 

martes, 3 de noviembre de 2020

Sentir, Pensar, Intuir, Percibir.

Poner atención a uno mismo a lo que siente,  piensa, intuye o percibe, pasa a ser una necesidad básica para lograr entender qué, esta vibración constante que nos mantiene inquietos, tiene una real explicación. 

Darme cuenta que ser sensible no era algo a mi favor, me permitió aprender a separar lo que me pertenece y lo que no, he logrado ser realista en el sentido de reconocer que de acuerdo a lo ocurre en mi vida, de todo no soy yo la responsable.

Antes no pensaba así, porque anteponía los deberes más que considerar mis derechos, sin darme cuenta mi motor era la sumisión, pero el motivo no lo movía el haber sido exigida, por el contrario, fue por haber recibido una crianza de admiración, respeto y cariño, además de mis padres, mis hermanos, abuelos, parientes, vecinos, profesores y luego contraje matrimonio con un hombre, padre de mis dos hijos, prudente, honesto, que nunca me ha faltado el respeto ni a mí ni a nuestros hijos. Todo eso me hacía ser agradecida, respetuosa y atenta con todas las personas. 

Pero, existía una realidad ajena, desconocida y perjudicial, que me llevó a sufrir una enfermedad mental, sin destruir mi humildad ni mi fe, como tampoco pudo impedir que recuperara mi cordura, lo que tanto agradezco a Dios y a la psiquiatría, que me permite comprobar que ni siquiera el rencor logró entrar en mi. 

Y aunque creamos que no existen recetas, puedo asegurar que además del tratamiento, vale la pena, poner atención a lo que uno siente,  percibe, intuye y luego piensa, porque solo uno mismo, a través de eso, sabe a qué está expuesto y entonces "qué me hace bien y qué me hace mal" nadie más que el propio espíritu es quien puede controlar los hechos. 

Todo lo que nos agrada o desagrada es producto de algo que nos ocurrió antes que lo reconozcamos, pero no todo nos pertenece como autores, culpables o responsables, simplemente son cosas de la vida. 




lunes, 2 de noviembre de 2020

Esto también pienso.

 ÷Las texturas son como las personas, basta una mirada, para percibir su suavidad o sus asperezas. 

÷El valor de saber separar los pensamientos y las cosas, es una manera de distinguir claramente sus propias características, que le dan identidad a diferencia de otras.

÷Para conocer de lo que somos capaces, es necesario no mantener lo que se tiene, sino que empezar de cero.

÷Ni las piedras impiden que florezca lo que tiene que florecer. 

÷Para crecer se necesita cuidar de no mezclar lo propio con lo ajeno. 

÷No es la raza, no es la estatura, es el espíritu elevado que permite ser parte de lo excepcional, de lo sublime.

÷Ni siquiera lo adverso impide trascender. 

÷Lo bueno nunca cambia. 

÷Estaba mirando el mar y sentí que es todo música y melodía. 



domingo, 1 de noviembre de 2020


Jesús 

Jesús 

Jesús 


Existir es mucho más que ser Feliz.

 Situarme a observar como pasó la vida antes que se deteriorara el mundo de satisfacciones por el impacto del diagnóstico bipolar, resulta  ser un mundo aparte de lo que luego tuve que aclarar sobre sentimientos y emociones. 

El aprendizaje de reconocer el poder que tenía lo que dejaba pasar, sin darme cuenta que era mas profundo y real de lo que aparentemente me afectaba,  me hizo descubrir qué existir requiere mucho más que ser feliz, porque no todos están dispuestos a aceptar que uno lo sea. 

Y aunque llame a controversia, en este caso, el significado no va más allá de todo aquello que directamente me afectó y si me refiero a los hechos relacionados con ello, es con el único interés de demostrar que no solo me he dedicado a ser víctima del sufrimiento sino a buscar la razón de ello.

Antes de mi historia de tratamiento psiquiátrico, desconocía por ejemplo lo que era intuición, ahora lo entiendo, lo aplico y lo recomiendo... y lo asocio al ejercicio que apliqué  al intuir la reacción reiterada de  una amiga de esa época, a quien  se me ocurrió mentirle que mis hijos estaban resfriados, por lo que ella sonrió... la causa de recurrir a esa estrategia se debió a qué, siempre que me preguntaba como estaban ellos le decía la verdad, que estaban bien, pero  generalmente los de ella no, en reiteradas oportunidades "ante mi bienestar" ella reaccionaba mal, si en ese tiempo hubiese tenido desarrollada eso que hoy en día le llaman inteligencia emocional, estoy segura no habría sido presa fácil de este mal, con el que he envejecido buscando las razones del porqué me llevó a la locura. 

Eran otros tiempos, donde no sabía que lo bueno le molesta al enemigo. 

Ahora recuerdo lo que me enseñó mi madre, quien siempre antes de dormir no olvidaba la Señal de la Cruz... 

En ese tiempo sentía que muchas cosas que me dolían, eran porque personas externas a mi familia no me entendían, sin darme cuenta que era yo la que no entendía la mala intención que había detrás de quienes mezclaban su realidad espiritual tan lejos de la mía. 

Generalmente esas personas hacían propicios los momentos cuando nadie más estaba presente, para hacerme presa de lo que no entendía y como no lo entendía,  entonces, la espera... venía cargada de doble intensidad por la tontería mía, de no darme cuenta que el propósito era tener que sentirme perjudicada.

A estas alturas de mi vida, ni siquiera me importa el más mínimo sesgo de alguien que pueda poner en duda, mi decencia como mi verdad, porque al final de la vida, nadie más que uno mismo es quien tiene que hacer balance de sus pecados. 

Cuando me enteré que mi bipolaridad la ciencia la asocia a la emoción, nunca antes me detuve a ir en busca de su concepto, mas bien me identificaba con el significado de mis buenos sentimientos.

 Ahora sé de manera básica que la emoción es una "reacción" química y fisiológica espontánea sin ser procesada en el pensamiento y entonces, ¿cómo iba a comprender las malas intenciones si no pasaban por mi pensamiento?

Por qué se dice que la bipolaridad es una enfermedad de orden ¿emocional? ¿porqué somos cada día más los afectados? Para mí,  mi bipolaridad fue activada por unas de las emociones que no me dió chance ni siquiera a mencionar su nombre, el miedo.

El miedo fue el detonante de lo que en un principio se me diagnosticó como depresión reactiva y sin ser especialista en psiquiatría, siempre me sonó a Verdadero. 

Reacción al miedo de esa voz amenazante que toma poder ante quien no es capaz de defenderse porque desconoce la maldad, pero no solo una voz ni una vez, varias intenciones malintencionadas a las que de tan inentendible qué me resultaban solo lograban paralizarme, pero quedaban registradas para siempre en lo que  me demostró el mundo de la psiquiatría, la llamaba psiquis.

Así fue como logré ir comprendiendo lo que antes desconocía, que en mi vida no era suficiente ser solo feliz, sino también saber que al acecho está la intención de alguien, que quiere que yo lo pierda y hasta que se hizo realidad... como en el más real de los cuentos, pero esta vez no con el final como es común en todos ellos, qué el príncipe despertó con un beso a la princesa sino que Dios, bendijo una vez más a mi esposo y a mis dos hijos y somos testimonio de ello.

¡Gracias Señor!

P.D. Después de la pesadilla nunca he dejado de llamar en voz bajita a

 Jesús, Jesús, Jesús.