jueves, 15 de septiembre de 2011

Amar y ser amada

Estoy pensando cómo fui dejando de sufrir, hoy me doy cuenta que fue importante reconocer que debía sincerarme conmigo misma, una tarea no fácil, lenta pero, necesaria para conseguir una nueva realidad de existencia.

Amar y ser amada, me parecía ser la razón principal de vida y mi nueva realidad me dice que no es posible vivir en una propuesta tan idealista, el ideal en el tiempo fue cambiando, me siento clara al dejar libres a quienes he amado y amo, a la vez querer que no se sientan comprometidos u obligados a darme su tolerancia, su incondicionalidad o su manifestación constante de amor o afecto, todo esto fue una liberación para mi ser enfermo.

Enfermo de sueños, de un romanticismo que se transformó en fantasía, lo que me causó sufrimiento al saber que no todo lo que creí, era cierto.

Hoy, ese sufrimiento, creado por mí misma, se desvaneció al descubrir lo que eran mis limitaciones además de mis debilidades y entonces, me encontré con la posibilidad de cultivar una virtud llamada humildad, la que me dio la oportunidad de desprenderme de lo adquirido y de enriquecer mis experiencias con mis propios propósitos, ganar conocimiento, interesarme por el valor de los conceptos que muestra lo infinito que es nuestro discernimiento, el que nos puede apartar incluso de nuestro propio ego.

Entendí lo libre que somos para cultivar en silencio.

Me aquieto cuando reviso mi ser interno, el que necesita paz más que a alguien agradar, que necesita detenerse en el propio conocimiento, para conocer lo que no conocemos ni el libro más viejo.

Cuántas veces creí lo importante que podría ser yo para otros y la verdad es que, lo que me pasa o pasó solo me pertenece, antes de reconocer mis debilidades, buscaba la compasión para sentirme mejor, lo cierto que entendí que cada quien está ocupado en su propia historia, pero pocos en su propia verdad.

Entonces, se hace fundamental reflexionar, recapacitar, madurar, para lograr a través de nuestro propio conocimiento, lo que elegiremos como la propia y significativa realidad.

Desde que descubrí esa posibilidad de sembrar en mí, humildad, se reconfortó la pena , fui capaz de admitir que mis frustraciones están demás, porque soy imperfecta, pero no incapaz de cultivar lo que para mí es bueno y así capacitar a mi ser, para forjar en paz, junto a lo mejor que me traiga el tiempo.

Y como el tiempo no se detiene, trato de hacerlo en todo momento.

Si no es siempre todo esto, lo afirmo por lo menos en este momento, más vale concebir aunque sea por un instante, que no saber lo que llevo dentro.

1 comentario:

  1. Muy lindo, siempre agradecida de leer aquellas palabras qe identifican tanto cariños

    ResponderEliminar