jueves, 4 de agosto de 2016

Escribir es Saber lo que se Piensa

.Mi desayuno es la calma, mi almuerzo mi propósito, las cinco de la tarde la ilusión y el anocher, esperar el desayuno.

Cuando me adjudico la amistad de alguien como algo propio, corro el riesgo de vivir un duelo.

Cuando acepto la amistad como un ramo de flores, acepto que tiene su tiempo.
No todo depende de mí.

En el bosque de mis buenos recuerdos, hay algunos que los sepulté, porque siendo buenos me hicieron mal.

He confiado a ciegas y la verdad me demuestra que nunca lo he estado.

Si alguien está a tus espaldas, lo más probable que si te giras ya no sea el mismo.

Cuando mi padre hablaba de ética, siendo yo entonces una niña, encontraba tan bonita la palabra.

La peor enemiga que encontré en mi vida, me debe recordar toda su vida porque se arrepintió.

Todo absolutamente todo, lo que entra en mi o en ti no se olvida y no es cosa de memoria a veces te lo recuerda la sensación.


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