Cuando se habla de salud mental, se trata del bienestar que experimenta una persona, desarrollando su vida en un estado de equilibrio y en relación a lo que siente, piensa y actúa.
La prudencia nos ayuda a regular nuestra manera de reaccionar y a tomar decisiones mejor pensadas, considerando que del propio comportamiento será el resultado del control o descontrol interno.
Una buena elección personal permite "pensar" antes de hablar o actuar, respetando a los demás en su vida personal, como también siendo cauteloso en el propio diario vivir, logrando construir relaciones más seguras y equilibradas, porque no es sólo oir, sino interpretar el diálogo de la otra persona.
Cuando observamos nuestro propio comportamiento, podemos reconocer nuestras respuestas precipitadas, como el actuar sin pensar, siendo posible regular nuestra conducta, que nos permite cultivar una mente más lúcida y no una reacción automática.
Intentar manejar cada situación de nuestra vida, implica que se active el temor a que todo salga mal, siendo la frustración finalmente lo que termina nublando nuestro juicio, siendo que no se es peor si no se es exitoso.
Para recuperar la calma, frenar los impulsos y encontrar fortaleza, recuerda que eres solo un ser más del Universo y que aun dudando de la existencia de Dios, puedes buscar respuesta, si te dispones a encontrar tu paz.
Orar no sólo tiene relación con el tema religioso, sino qué con una verdad donde el ser humano examina sus intenciones, encontràndose con el sentido de la existencia y la propia serenidad; exprésate como si hablaras contigo mismo, busca un lugar tranquilo y agradece.
El amor siempre tiene tiempo propicio, amar todo lo bueno, nos vuelve agradecidos y valientes.
Susana Rodríguez Hidalgo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario