domingo, 13 de febrero de 2011

Entre Pares

Las terapias grupales sirven para intercambiar opiniones entre unos y otros, para participar es sabido que solo se hace necesario estar compensado para asistir a estos encuentros, la razón es que nos podemos ver más afectados frente a algún comentario inesperado.

Es bueno intercambiar apreciaciones bien intencionadas entre pares, hay una mejor recepción en comparación a cuando nos hacen ver nuestros familiares, sus apreciaciones frente a nuestras conductas.

Hace poco tratamos la gratitud del paciente hacia su familia o hacia quien lo cuida, resultando ser una buena motivación al reconocer por parte de los asistentes, que sí es necesario una vuelta de mano a quienes nos tienen paciencia.

Esa vuelta de mano puede ser, recibiendo con gratitud una palabra de elogio, recogiendo como regalo el poder contemplar la naturaleza, admirar el vuelo de un ave lo que puede permitirle suspenderse en la más alta y frágiles de las ramas…
Admirar nos puede llevar a sentirnos ser, una dulce melodía

Siendo agradecidos ante la vida, podremos compartir el despertar a la alegría con aquellos que nos necesitan.

miércoles, 9 de febrero de 2011

LA MADRE AYMARA



Pintura al óleo de Susana Rodríguez Hidalgo

martes, 8 de febrero de 2011

La lámpara colocada...

Acogí este hermoso mensaje de la madre de una paciente adolescente, quienes sienten algo parecido y a la vez distinto, la madre necesita sentir más cerca a su hija y la hija queriéndola mucho también reconoce necesitar cerca a su madre, pero le pide no sea tan recelosa de su vida por esta afección del ánimo.

El mensaje enviado dice:

“La lámpara colocada sobre el candelero, de que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, verdadera luz del Padre, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”

Mi respuesta va aquí.

Considerando y admirando tu fe, tu también eres un candelero donde habita la luz del Padre; quien puede dejar traspasar la luz y no dejar que su fulgor se quede en casa solamente, abre tu mente, tu corazón y espíritu a tu libertad bien concedida y no a la perfección de enderezar lo que pueda mover el viento.

lunes, 7 de febrero de 2011

Una Enfermedad Circunstancial

La bipolaridad es una enfermedad a la que he llegado a denominar como “circunstancial” y que se mantiene de esa manera en el tiempo; circunstancial porque dentro de mi experiencia he ido comprobando que lo que nos enferma, son las situaciones inesperadas que afectivamente no sabemos donde ubicar o cómo enfrentar, llevándonos esto a la alteración del equilibrio y la serenidad.

La vida en muchos aspectos es una constante incógnita para todos y por lo tanto se hace necesario tomar en cuenta dentro de ella, el espíritu de superación.

Compartir con pacientes que dan todo por perdido al ser diagnosticados con bipolaridad, los que van auto anulándose y pensando que esta afección del ánimo es un impedimento para seguir siendo persona, a veces, me desmoraliza, porque el factor de complejidad y negatividad toma poder y puede llegar a convencer a los pares que esa es la verdad.

Sin embargo debemos considerar que existen otras verdades también, que pueden servir como demostración que el interés personal por superar penurias hace posible sentirse confiado, capaz y valioso como ser humano, independiente de lo que se pueda sufrir en la vida.

Es cierto que nos enfermamos y nos sentimos perdidos y es una realidad de esta afección del ánimo, pero no es un algo para vendar en todo momento los ojos, el alma y el espíritu impidiéndonos ver el rayo de luz que también existe y que jamás se extingue, pero para percibirlo también necesitamos aplicar la sensibilidad en lo generoso.

Todo lo relacionado con el desarrollo humano se transforma en un gran capital de vida, más aun en la de un paciente con bipolaridad, entre más flexibles seamos como personas, tanto mejor podremos resistir los desencantos y el padecimiento.

Esa flexibilidad se desarrollará con la valorización de nuestra autoestima, la que podríamos definir como la sensación que una persona tiene de su propio valor como ser humano, basado en la confianza y respeto por sí mismo.

Sostenerse en el valor de la propia persona, permitirá superar mejor los episodios circunstanciales que nos perjudican y que no dejarán de ocurrirnos en la vida; sabiendo que no somos de acero entendemos que existen razones para debilitarnos, pero a la vez tenemos que recapacitar que aunque esta enfermedad siga generándose basada en lo circunstancial, podemos seguir robusteciéndonos en la autovaloración y no en lo que nos agobia, la autocrítica.

jueves, 3 de febrero de 2011

Mi Última Pintura



Óleo de Susana Rodríguez Hidalgo

martes, 1 de febrero de 2011

Cómo lo vivió el otro

La experiencia personal y también el compartir durante veinte años con otros pacientes, que como yo, siempre están en busca de encontrar nuevos caminos donde recomenzar, me ha permitido llegar a concluir que existe una razón básica para mantenernos más cerca de la armonía consigo mismo.

Pienso que esa razón básica para conseguir conformidad y seguridad como persona ante lo que nos aqueja, está en reconocer la importancia del crecimiento personal a través de los valores. Es decir tener la capacidad de conseguir la propia elección de nuestro comportamiento, considerando cómo puede favorecernos lo correcto y cómo perjudicarnos lo incorrecto.

Si nos fijamos en el dominio al que nos lleva la descompensación en la enfermedad, podemos reconocer que nos arrastra a lo primitivo y de quedarnos enredados en ello, no sólo nos mantendremos inmersos en la realidad de la enfermedad, sino también desaprovecharemos el valor de ir en busca del propio “sentido de vida” el que independiente de lo que ocurra, debemos de perseguir como anhelo, como aspiración.

Nuestras emociones, muchas veces descontroladas, nos impiden tener conciencia de lo posible que es, elegir un mejor vivir basado en la reflexión de nuestras virtudes por ejemplo; nos avocamos a estudiar que es la bipolaridad, qué y cómo la vivió otro, descuidando grandes aspectos de la vida, como nuestra riqueza espiritual o la posibilidad de sentir, pensar y actuar de manera libre y responsable, sin estar continuamente dedicados a esta afección que no es crónica, sino cíclica.

En nosotros también habita lo innato, lo natural para transcender... entonces, podemos dejar de esperar que alguien venga a ordenarnos o a reconocernos, nuestras potencialidades.

Sostenerse Mejor que Mal

La bipolaridad nos identifica como grupo por las características que encierra esta afección que como bien sabido es, se basa en los altibajos del ánimo, pero existe una tendencia a pensar que todas las personas que llevamos el diagnostico bipolar somos similares o iguales y esto no es así, la diferencia se mantiene como en todas las personas, seguimos siendo seres únicos e irrepetibles y en principio, como en todos los seres humanos, de cada cual dependerá sostenerse mejor que mal dentro de su vida.

Hay factores afectivos que nos hacen semejantes, pero también hay factores que de cultivarlos en conjunto, nos llevarían a clarificarnos y lograr ser coherentes con lo que esperamos de los demás.

En general vivimos sintiéndonos perjudicados por el mundo externo, es muy amplio hablar de cuando y qué nos lleva a sentirnos atacados o incomprendidos, pero cambiar el mundo familiar o social no es una tarea que pueda hacer alguien afectivamente frágil, pero sí podemos cambiar nuestro propio mundo interno volviéndonos más afectuosos, comprensivos, tolerantes, humildes y tantas otras iniciativas más, hoy tan perdidas.

Es propio de sumirnos en todo lo no cumplido y esperar que los demás nos comprendan y caemos en el juego del mundo actual, esperar más del otro que ser ejemplo de imitar.