martes, 21 de marzo de 2017

¿Cómo cambiar nuestra realidad?

Una mamá recurrió para saber qué hacer cuando su hijo sufre de descontroles, hace muy poco viene a entender su comportamiento porque le dieron el diagnóstico de bipolaridad.

Cuando se sabe que el diagnóstico tiene relación con una enfermedad llamada bipolaridad, hay pasos a seguir tantas veces repetidos en este blog y aún así a veces conociendo las sugerencias, igualmente la familia se paraliza y la situación se empeora.

Por mi parte se me agotan los argumentos, todos ya están dichos en estas publicaciones y si no hay algo que se pueda poner en práctica, poco más tengo que decir.

Insistir de nuevo, que al descontrolado no se le corrige, no se le grita, no se le discute, no se le provoca, ni siquiera mirándole fijamente, se le habla en voz baja, se le dice que sí a todo lo que piensa, así diga la más grave de las incoherencias, porque su mente admite lo que él tiene en esos momentos como verdad, querer hacerle ver que está equivocado es alterarlo, la persona está bajo los dominios de una enfermedad.

Si no es sostenible la situación, se recurre a ubicar información en Internet para saber cómo conseguir una "internación forzosa".

Para las personas que son creyentes, tendrán que creer fielmente, que al paciente y a la familia se le ayuda con oración, "siempre con oración", no solo cuando se restablezca, el paciente será el más cercano a sanar sus estados pidiendo y agradeciendo él mismo para que el Espíritu Santo le acompañe en su camino.

¿Qué no ayuda al paciente?: 

Que la familia lo observe.
Que lo critique. 
Que no confíe en que tomará los medicamentos.
 Que lo crea siempre fuera de su sano juicio. 
Que quieran dominar la situación.
Que lo culpen.
Que lo odien.
Que lo amenacen.
Que lo castiguen.
Que lo maldigan.

La enfermedad bipolar se calma con calma.

La manera de ayudar a que la enfermedad no cunda, es considerar el valor de la prudencia, del silencio, del respeto, de saber callar, de aceptar que lo difícil también es parte de la normalidad y de saber entender que el enfermo no elige decir lo que dice, ni hacer lo que hace.

En la vida no todo lo bueno es lo que nos corresponde vivir, enfrentar tan increíble dificultad, tarde o temprano a todos más de una buena enseñanza nos dejará. 

Cuando creas no poder con lo desconocido, no está todo perdido, te queda ser humilde, aceptar y buscar la única verdad que puede cambiar nuestra realidad, Dios.



lunes, 20 de marzo de 2017

Reflexionando


El inicio no es el principio del fin.

Somos autosuficiente desde el momento que nos damos cuenta.

Cuando los demás no nos entienden, podemos pedir que nos respeten.

De las equivocaciones pasadas es mejor dejarlas ir.

No te convenzas de lo que se dice de ti, perderás mucho tiempo en saber si eso es una verdad.

Tu verdad comprendida por ti es un buen capital para ser autónomo.

Es mejor medir el mundo desde lo que somos. 

La mejor posibilidad de saber qué hacer con la propia vida, es no pedir opiniones, cada otro piensa distinto y de eso nada nos pertenece.

martes, 14 de marzo de 2017

Vivir de lo real.

Lo que se sueña y no se tiene, no significa que si se logra, nos de felicidad.

Conclusión de un Lunes.

Estuvimos de acuerdo en "cambiar hábitos", de "hacernos cargos" de nuestras conductas, y ante todo de "darnos cuenta" que lo que nos ocurra, dependerá de nuestras propias elecciones.


Cada día es más cuestionada la fe, el amor por la oración y anteponer ante todo en la vida, como única verdad, a Dios Padre. A quienes hemos recuperado la salud, como también recibido la gracia a través de los milagros, nos llenamos de gozo y gratitud, incluso la ciencia hoy deja en evidencia lo que los creyentes atesoramos.


Quien hace responsable a otros de lo que le molesta, difícilmente va a encontrar tranquilidad, no hay que confundir que lo que nos afecte, sea necesariamente responsabilidad de los demás.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Día Internacional de la Mujer y aunque puede cambiar la mirada de acuerdo a cómo van cambiando los tiempos, la naturaleza femenina nos ha dotado de la sensibilidad necesaria, para darlo todo por un hijo, de saber cuando él tiene hambre, frío o calor, para comprender al desvalido y para amar todo aquello que no nos haga daño, gracias a Dios por permitirme sentir dulzura y generosidad, optimismo y firmeza espiritualmente, para que la vida surja y fluya de aquello que nace de esa esencia que me hace digna como ser humano, que me permite elevar una plegaria principalmente para mi madre, quien permitió que yo fuera fruto del amor.