sábado, 29 de octubre de 2022

Un paciente adolescente a cargo de su Abuela.


Agradecimiento al Altísimo.

A través de estas palabras, quiero expresar  mi más ferviente agradecimiento a mi Padre Celestial.

El Señor en su sabiduría plena, me llevó a esta página y en mi caminar a Susana, en el momento más difícil de mi vida.

Todo para mí era un caos, la situación familiar, me refiero a mis hijos, a mi nieto mayor fundamentalmente con enfermedad bipolar, mi trabajo, el estallido social, la pandemia, mi hija que regresaba de otra ciudad con mi nieta de 8 años, no tenía momentos de descanso, de paz interior, no podía orar… creo que ni dormía, no sabía qué hacer, en fin. Y conversando con alguien, me hizo llegar a Susana, ahora puedo mirar la vida de otra perspectiva y decir que yo era como una piedra preciosa que Dios me hizo, pero cegada volviéndose en bruto, no pulida a pesar de tener fe, pero fueron momentos tan difíciles, de tanta incertidumbre, con puertas cerradas… que no sabía por dónde empezar, ni qué hacer.

Comencé por seguir los consejos de Susana, uno a uno, día tras día, y fui dándome cuenta del cambio, logré con la oración del “Padre Nuestro”, cada día al dar los medicamentos a mi nieto, que obviamente no quería tomar, además de su agresividad y violencia ante cada medicamento que le correspondía tomar, aprendí a hacer silencio, sentada al borde de su cama (con el medicamento en mi mano y el vasito con agua en el velador)  1, 2, 3 y 4 “Padrenuestro” o los que fueran necesarios, hasta que abría sus ojos y me decía: ¿qué mamá?, entonces él me los recibía, con la calma menos esperada y así seguí adelante…

Cada día, limpiaba los pisos con cloro, era una tarea enorme… trabajaba por teletrabajo de 8:00 de la mañana en pantalla, hasta las 18:30 horas que finalizaban las clases, vía zoom. En los recreos, cocinaba (10 a 15 minutos), era un remolino dentro de la cocina, muchas veces se me quemaba el almuerzo… pero comíamos… los alimentos los compraba por internet y me los traían a casa, por cada cosa que llegaba las limpiaba con cuidado, uso de guantes, mascarilla, alcohol gel, limpiar las perillas de las puertas, lavado de manos, en fin.

Mientras escribo estas líneas, voy recordando, la gran tarea que el Señor le dio a Susana y lo obediente que fui en entregarme a cada una de las herramientas que necesitaba, con la paciencia de una madre.

Me contactó con un médico psiquiatra que me abrió la verdad ante lo desconocido, tenía en ese momento, dos diagnósticos de mi nieto, contradictorios de psiquiatras infanto-juveniles, que con una de ellas ya llevabamos dos años de terapia y con dos nuevos intentos de la peor determinación por la qué puede pasar un paciente... y el último diagnóstico de la doctora encargada del área psiquiátrica del hospital que indicaba “bipolaridad”. Fue evaluado por el psiquiatra especialista en enfermedades del ánimo quien lo atendió por telemedicina y en unos pocos meses Reinaldo logró estar más equilibrado, más estable, más contento, logró bañarse, vestirse, comer, se descubrió la cara, antes la cubría con su cabello.

Puedo reconocer qué nunca más me he apartado de la oración del Padre Nuestro, porque hace posible que guarde silencio, consiga paz espiritual en mí, en mi nieto y en cada uno de los seres importantes de mi vida, no es fácil ser madre, abuela en tiempos  donde no se consiguen acuerdos en común, entre ellos con mi hijo de 23 años, quien aún vive conmigo, el venía con un problema de salud  mental, fue apoyado por profesionales... sin grandes cambios, hoy puedo reconocer qué lo más significativo qué he conseguido frente a mis temores y responsabilidades, ha sido el cambio qué hice en mí, haber conseguido tener autoridad, frente a lo adverso, haciendo silencio espiritual...

En Chile cuando un hijo no se hace cargo de sus hijos, somos los abuelos los responsables de hacernos cargo de los nietos, aún siendo los últimos pasajes de la propia vida... así fue que el tribunal me solicita la custodia de mi nieto adolescente hasta su mayoría de edad, quien además es paciente bipolar. De lo cual me hice cargo, reconocimiento una vez más que sin Dios mis fuerzas humanas se acababan… se debilitaban al máximo porqué ya no podía sola, la oración me costaba, pero después de más de año de conseguir tener autoridad espiritual frente a los míos, puedo decir el Señor seguía ahí a mi lado… ¡Aleluya!

Asi se fueron ordenando mis propósitos, recuperé la relación con mi hija, su relación era bastante lejana, tampoco visitaba a su hijo que yo cuidaba, mis dos nietos con padres ausentes, pero mi nieto un día me dice me voy a vivir con mi mamá, sentí un dolorcito en el corazón, pero estaba bien, es su mamá, tiene el deber de cuidarlo y estar con sus hijos como familia, como debió ser siempre, llegó el momento... un beso, un hasta pronto, un silencio, sentí que se me partía el alma… pero era su decisión… estoy clara "soy la abuela" no su madre.

DIOS, es el único que cura heridas, sólo DIOS es quien da confianza, fortaleza, cura heridas del alma y del desamor.

Una abuela reconciliada con la fe.

martes, 25 de octubre de 2022

Poniendo atención a lo que decimos.

 Hoy estuve conversando con la madre de una paciente quien a principio de año fue diagnosticada con el síndrome bipolar, quien retomó sus estudios universitarios y Verónica madre de Loreto, dice estar angustiada porque siente que sus expectativas no se van a cumplir, al preguntarle qué significaba expectativas,  dijo ideas imaginarias y le hice ver que si son cosas de su imaginación, como puede angustiarse...  terminó diciendo es que yo soy muy aprehensiva.

Así es cómo nosotros mismos nos calificamos con conceptos qué nos llevan a la intranquilidad e inseguridad, las qué finalmente resultan ser contagiosas, para quienes nos rodean. 

Expectativas; creencias, ilusiones o deseos que se generan en nosotros en sentido posesivo de ambición. 

Aprehensión: que capta las formas de las cosas sin hacer "juicio" de ellas o sin afirmar ni negar. 

Verónica terminó diciendo, me cambió el foco. 

Alguien dijo: "La madurez es cuando dejas de quejarte y de poner excusas en tu vida" 


 Cuando nos confundimos y decimos que no sabemos por dónde empezar, deberíamos empezar por soltar todo aquello que nos pone mal, para que surja todo lo bueno. 


domingo, 23 de octubre de 2022

El Principio de la Paz Interior es la Oración.

Salmos, 27

1.El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿ante quién temblaré?

2.Cuando los malvados se lanzan contra mí para comer mi carne, ellos, mis enemigos y contrarios, tropiezan y perecen.

3.Si me sitia un ejército contrario, mi corazón no teme, si una guerra estalla contra mí, aún tendré confianza.

4.Una cosa al Señor, sólo le pido, la cosa que yo busco es habitar la casa del Señor mientras dure mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y cuidar de su santuario.

5.Porque él me dará asilo en su cabaña en tiempos de desdicha, me ocultará en el secreto de su tienda, y me alzará sobre la roca.

6.Y ahora mi cabeza se levanta sobre mis enemigos que me cercan. Jubiloso en su carpa ofreceré sacrificios con aclamaciones. Quiero cantar, tocar para el Señor.

7.Señor, oye la voz con que a ti clamo, escucha, por piedad.

8.Mi corazón de ti me habla diciendo: "Procura ver su faz".

9.Es tu rostro, Señor, lo que yo busco, no me escondas tu cara. Con enojo a tu siervo no rechaces; eres tú mi defensa, ¡no me abandones, no me dejes solo, mi Dios y Salvador!

10.Si me abandonaran mi padre y mi madre, me acogería el Señor.

11.Enséñame, Señor, tus caminos, y guíame por sendero llano.

12.Líbrame del afán de mis contrarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que lanzan amenazas.

13.La bondad del Señor espero ver en la tierra de los vivientes.

14.Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba! espera en el Señor.

jueves, 13 de octubre de 2022

Después de mucho padecer concluyo.

 Cada día mejores razones para no temer a los fantasmas mentales, la fe, saber perder y vencer los deseos de querer ganar. 


miércoles, 12 de octubre de 2022

Quedarse en la adolescencia.

Del compartir con pacientes Bipolares como yo, con quienes llevamos más de varias décadas uniéndonos a través del Grupo de Autoayuda, en este último tiempo no ha faltado quienes reconozcan que se han quedado estacionados en la actitud que más les acomoda y qué no es otra que en la etapa de la adolescencia. 

Un gran descubrimiento, porque parece ser qué el sentirse adolescente, nos da permiso para justificar la falta de superación y responsabilidad, como también para que nos compadezcan, nos aparten de las obligaciones y además nos ayuden a que sigamos buscando las respuestas en la terapia, siendo que se nos ha ido la vida auto engañándonos.

Manuel de 27 años participa desde los 18 años y su historia como paciente dentro del Grupo de Autoayuda, podría decir qué mientras "no" se le muestre lo que tiene por corregir, vuelve, cuando no, desaparece a veces con actitud displicente, luego pide disculpas y valora lo recibido y pone lo mejor de si, pero generalmente no se le ha visto un cambio incluso teniendo terapia psicológica por años; pero ahora fue él quien hizo el balance qué no sabe como logró el cambio, qué lo hace sentir orgulloso de colaborar en su casa, lo que le hace bien a él y a todos en su familia.

Lo que me lleva a pensar que tal vez dentro de estas deficiencias psíquicas que experimentamos, exista una falta de "conocimiento del valor que tienen las propias aptitudes o cualidades" las que a la hora de relacionarnos, nos definen en nuestras conductas y en el buen trato; tener en cuenta una aptitud adecuada permite ser respetado y admirado. 

Pareciera que el cambio no viene de reconocer lo qué nos pone mal, pareciera que más bien "viene de disponernos con mayor delicadeza hacia los demás" toda acción y regla debe de ser activada ante todo con la intención de obrar bien y con las propias facultades espirituales y racionales, de donde nace el amor al prójimo, no mentir, respetar y hacerse respetar y tantos otros conceptos universales.

Nada mejor que la amabildad, cortesía y gentileza.


lunes, 10 de octubre de 2022

Cambio de conductas de las madres de pacientes Bipolares

En este último tiempo han sido muchas las madres que buscan orientación y la experiencia demuestra que existe un gran cambio en los pacientes ya sea hombre o mujer, con el cambio de conducta de las madres.

Ejemplo de algunas pautas que han dado buen resultado:

* Integrarlo a lo cotidiano. 

* No mencionar la enfermedad. 

* Escuchar al paciente, respondiendo de manera breve y segura y en relación a la realidad. 

* Reconocer sus cualidades. 

* Repasarle buenos recuerdos. 

* Cuando haga preguntas, responderle ¿Qué piensas tú de eso?

* Darle las gracias, los buenos días y las buenas noches. 

* Las apreciaciones de una madre quien puso en práctica algunas de las recomendaciones, hizo los siguientes comentarios que comparto aquí. 

 Una de las  recomendaciones que recibí de Susana fue "Hacer Padre Nuestro" ...

Como madre y sin conocer mucho de la enfermedad, me refugie en la oración.

La digo en silencio al estar cerca de mi hija, la oración nos calma y siento que nos protege de la discusión.

Otro aspecto que como madre me ha costado manejar son los límites a mi hija bipolar .

Aquí en esta página he encontrado ayuda, he sido capaz de visualizar que tanto el paciente como la familia necesitamos ponernos de acuerdo en aspectos domésticos, ya sea  horarios, relaciones y buenos tratos.

La otra arista que considero de importancia, es la asignación de responsabilidades en casa, lo estoy implementado con mi hija con buenos resultados. 

Agradezco a Susana su generosidad para con nosotras las madres .