Existen muchas incógnitas cuando se sabe sobre una persona con diagnóstico bipolar, llegando a calificarle como "es bipolar" no siendo correcta la manera que define a lo que se es individualmente.
La enfermedad bipolar no es una forma de ser, no se refiere a que la persona sea constantemente cambiante, no es una elección de caprichos ni carácter, lo real es que trae una base genética como cualquier otra enfermedad, pudiendo afectar a cualquier persona.
Ninguna persona que es diagnósticada con síndrome bipolar es igual a otra en su comportamiento ni personalidad, este diagnóstico así como afecta de manera individual, el tratamiento resulta ser de la misma manera, luego de una larga evaluación realizada por un médico psiquiatra, cada paciente logra estabilizarse con los químicos, estabilizadores del ánimo, "adecuados para su caso".
Una persona con enfermedad del ánimo no significa que siempre esté enferma, la bipolaridad es cíclica como los resfrío, en cualquier momento el paciente puede sufrir de estados depresivos como otros de hiperactividad; además de la necesidad de un tratamiento continuo, el paciente debe cuidar sus horas de sueño, no consumir alcohol ni drogas, evitar conflictos, evitar gastos desmedidos.
El valor de ser persona no está en la opinión ajena, sino en el cumplimiento de los deberes de cada uno.

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