La "aceptación" de tener una enfermedad que altera la normalidad del juicio, necesariamente nos invita a cambiar el foco del cómo enfrentar lo cotidiano; el ser humano vive en un constante proceso de cambio, cualquier enfermedad que se nos presente, no es motivo de término, más bien un desafío ante lo capaces que somos de evitar riesgos que nos perjudiquen y a la vez poner en acción la voluntad.
Dentro de los años de compartir con pacientes, son los varones quienes más demoran en restablecer el bienestar afectivo, en mi opinión, pienso que cierran sus oídos, su comunicación, e interés por no querer aceptar esta condición, tal vez su negación a escuchar buenas razones, debe ser porque sienten que pierden su autonomía.
Sin embargo dejar pasar tiempo y diálogo, no es una ayuda a sí mismo, porque cuando aceptan la terapia y el compartir con otros pacientes como él, vuelve a tomar confianza y estabilidad, recuperando la normalidad de vida.
Porque el diagnóstico bipolar, no sólo es lo que nos afecta y nos hace padecer, tenemos la fortuna de comprobar que es el tratamiento continuo lo que nos permite alcanzar la normalidad, sin tratamiento más alteraciones y lo contrario si la persona responde sin suspender los medicamentos, menos bipolaridad.
Si eres capaz de cuidar el buen trato, evitar conflictos, no derrochar dinero, pedir a tu médico psiquiatra ayuda con medicamentos para síntomas que no te acomodan para la sexualidad, disfrutar de las horas de sueño y por la noche, evitar tentaciones y disfrutar de ese gen de la inteligencia y creatividad que provee la bipolaridad, podrás sentir orgullo de ti y a la vez hacer feliz a otros.
Tú puedes ser un ejemplo de persona.

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