A través de éstas publicaciones logramos hacer nexos con familiares, personas que tienen vínculos con pacientes y por supuesto, directamente con quienes experimentan la enfermedad.
¿De qué sirve esta comunicación? Sirve para despejar temores, abrir recursos personales, confiar en las indicaciones basadas en la experiencia propia y en la capacitación de la psiquiatría, qué nos enseña a comprender que así como todos podemos necesitar ayuda del otro, todos somos capaces de ayudar a quien lo necesite.
¿Qué se necesita? Si eres alguien con quien compartes el diario vivir, el enfermo necesita recibir un trato constante dentro de lo normal, como persona importante y digno de respeto.
Si bien es cierto, el enfermo tiene que aprender a vivir obedeciendo a las indicaciones médicas o de terapeutas, la familia o cuidador, debe interesarse en no ser indiferente o dejar en manos de otro lo que le corresponda como responsable directo de lograr bienestar y equilibrio para todos.
Quien no menosprecia, humilla o arrincona, será hasta el último día de su vida ayudado.

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