No solo quien padece de alguna alteración psíquica o psicológica puede buscar respuesta a algo que le inquieta, todos en mayor o menor medida nos hemos hecho alguna vez esta pregunta ¿porqué siento lo qué siento?
Y ese cuestionamiento es la mejor manera de conocernos, porque de lo que sentimos es lo que pensamos.
Cuando concluimos que muchas veces nos afecta hasta una simple mirada... podemos concluir que estamos centrando nuestro sentir más bien en lo que pasa afuera, qué en considerar la libertad que tienen los demás de actuar como quieran, al igual que el derecho de actuar uno mismo en libertad y en favor de alcazar independencia afectiva.
La independencia afectiva, nos permite aceptarnos sin necesidad de ser reconocido o validado, más bien anteponer la aceptación de nosotros hacia los otros, liberándonos del prejuicio y la desconfianza, los demás también entienden sin que se les digan las cosas...
De un momento a otro no es posible hacer cambios de hábitos mentales, pero cuando consideramos a los demás como a nosotros mismos, con temores, complejos y vaivenes existenciales, nos damos cuenta de lo posible que es mejorar nuestra vida y aliviar la carga de otros.
Susana Rodríguez Hidalgo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario