No siempre estamos capacitados para comprender las ideas, como tampoco para descubrir una verdad, porque es el conocimiento lo que nos permite obtener la información que poseemos, pero finalmente siendo el entendimiento lo que nos lleva a evaluar una situación.
El entendimiento permite evaluar una idea, pensamiento, opinión, juicio, pero no siempre logramos aclararnos a través de la razón y lo lógico, más bien será nuestra conexión profunda con uno mismo y el impulso vital que nos conecta con la "voz del alma", esa guía interior llamada intuición, la que nos permite obtener respuesta priorizando lo que sentimos por encima de lo que pensamos.
Porque somos más que razones, cuando buscamos silencio, encontramos señales de calma, tensión, pesadez o liviandad, signos que nos disponen a observarnos desde lo que sentimos y no de lo qué pensamos.
Guiarnos por lo que sentimos sin dejarse llevar por lo que pensamos, tiene ventajas y también desafíos.
Por que al reconocer al instante los sentimientos es que podemos hacer de ello una fuente innata de información, la que nos antepone a nuestra guía intuitiva, que nos ayuda a vivir de manera anticipada en beneficio de reconocer mejores decisiones y elecciones, mientras que el pensamiento está relacionado con recuerdos, expectativas y preocupaciones, no siendo siempre el análisis lógico o racional parte del conocimiento real.
Cuando comprendemos sin analizar paso a paso, sin necesidad de recurrir a la razón, es porque nuestra voz interior a identificado el cómo resolver situaciones de manera correcta sin saber porqué.
La intuición es más precisa mientras tu mente no esté distraída, sin temores ni atracciones mundanas, pero no por eso dueño de la verdad.
P.D. Quienes tienen tratamiento de diagnóstico por restablecer su salud mental, siempre será mejor mantener respaldo médico para sus determinaciones.
Susana Rodríguez Hidalgo.
