lunes, 13 de enero de 2020

Buen Consejo.


Mi padre siempre decía: “Ayúdame para ayudarte”
En la niñez su refrán me hacía gracia, luego heredando su bipolaridad después de mucho tiempo me hizo sentido.

Al principio el diagnóstico nos pone frente al profesional en actitud de no aceptación y se llega a ser hipercríticos con la prescripción de medicamentos, los consejos médicos y hasta la idea de las terapias. 

La bipolaridad es quien se encarga de darnos las lecciones de vida que van conformando nuestra conciencia de enfermedad y al salir de las crisis con la ayuda médica se comienza a valorar la relación con el médico tratante. 

Es así como la frase escuchada en mi infancia me ha servido para aprender que a una consulta debe irse preparado, con notas en mano sobre todo lo que nos preocupa, sobre los síntomas, los pequeños cambios de ánimo, los efectos secundarios de los medicamentos. La información es crucial para el médico, es la AYUDA que necesita para poder AYUDARNOS con el tratamiento, el ajuste de las dosis, el control de los efectos secundarios y los consejos, que en una conversación de respeto y franqueza, nos pueden cambiar nuestra vida, al trasmitirnos con su experiencia el aprendizaje que necesitamos para lograr la estabilidad. 

De ese respeto se obtiene el bienestar emocional,  por lo que la invitación a validar el aporte de los médicos y demás profesionales de la salud mental es un valor que comparto con Susana y estimulo en los demás pacientes con los que me relaciono, siempre teniendo presente que la bipolaridad se manifiesta de forma única en cada paciente y al no existir ningún examen que la evidencie, es la hora de consulta el momento en que el conocimiento médico puede encontrar el tratamiento adecuado para cada uno.  

Otorguemos a ese momento el valor que tiene.

Odaliz Mirabal Rodríguez. 

Para www.yobipolar.com. 

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