sábado, 5 de agosto de 2017

Alma más que Razón


Quienes llevan un deber adicional en lo cotidiano, me refiero a un tratamiento para su estabilidad del ánimo, piensan que será más complicado alcanzar una normalidad en relación a construir una familia.

Construir una bonita relación no es difícil ni complicado, cuando las personas consideran que el "buen trato" es lo primero en las relaciones humanas.

Conocí a una paciente muy atractiva, que no sabía cómo mantener una relación en el tiempo, todos sus romances terminaban en discusión y alejamiento, lo conversamos, la invité a mi casa y allí le asaltó la pregunta de saber, cómo es que he mantenido una trayectoria por tantos años con mi marido.

Mostrar la realidad  o la verdad, no fue nada más que decir que ante todo es y ha sido, el buen trato lo que ha permitido mantener nuestra relación,  sin mayores cambios desde jóvenes y desde cuando nos conocimos.

¿Cómo ha influido mi bipolaridad en nuestra vida matrimonial y para nuestros hijos? como cualquier dolor que sorprende a todo ser humano en la vida, ser feliz también trae incluído superar la infelicidad, la comodidad de soñar con lo no nos haga sufrir es una ilusión casi caprichosa para mí.

De todo lo que más nos ha servido para levantarnos, para soportar y seguir juntos hasta el final, ha sido el compromiso que juramos ante Dios, unirnos para siempre y cuando es el alma el que se compromete, no hay quien derribe la unión de fidelidad.

Siempre se piensa que es el amor que lo puede todo, pero no, el amor me parece como algo perfecto, lo perfecto está muy lejos de hacerse realidad, el principio de una unión, de la más sublime decisión de ser padres, no necesita de amarse solamente, necesita de un respeto maduro, de saber que la fidelidad es un estímulo personal y el principio más importante para formar familia, ser fiel es saber el significado que tiene la vida misma.

Entonces justificar el deterioro de una relación a una bipolaridad, es porque alguien de los dos no se conocía bien; de mi experiencia y opinión, no hay mejor relación que aquella que se forja estando de acuerdo con intereses sobre la moral en común, como también de confianza en un Ser Superior más que en uno mismo.

La paciente quien quiso saber cómo mantener una bonita relación, una vez me llamó y me dijo: "Me caso y es primera vez que me entiendo con alguien y debo decir que conseguí mantener el buen trato"

"La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella"
Goethe.


jueves, 3 de agosto de 2017


Nadie es mejor que tú no se lo digas a nadie porque crece en el silencio de la humildad.


Entrega


El desconocimiento de lo que somos, nos lleva a dejarnos llevar más bien por los impulsos, que por las buenas razones.

Es muy propio que actuemos apresuradamente, más aún cuando queremos agradar a alguien, siendo lo más propicio para perder el control y tan solo por lo que pueda pensar el otro.

Entonces nos complicamos y justificamos, diciendo que la otra persona es tan especial que queremos darle lo mejor de nosotros, siendo que lo legítimo debería ser disfrutar de nuestra manera de ser.

Centrarse en uno mismo es concentrar el tiempo y los sentidos en una sola composición, generalmente actuamos de acuerdo a con quien estemos, siendo algo normal este comportamiento, es más fácil perder el control de sí mismo cuando no nos conocemos y cuando nos disponemos a hacerlo, empezamos por no aceptar nuestras propias torpezas, sin considerar ante todo las bellas virtudes.

Este tema derivó, porque alguien me preguntó mi punto de vista sobre “la entrega” y en mi experiencia todo lo que tenga relación con el propio desarrollo, es aprendizaje y voluntad personal y de seguro no tiene una regla específica, sin embargo, me detengo y digo lo que pienso.

Las situaciones personales nos van moldeando; de no "detenerse a decidir esto no me vuelve a pasar" seguiremos viviendo de dudas en relación a no saber cómo actuar.

Somos mucho más que seres criticados, decepcionados, complejos y esto queda demostrado al reflexionar sobre "la propia facultad" de distinguir qué, la raíz de la propia manera de "ser siendo adulto" es "aceptándose a sí mismo" dueño de esculpir sus propias satisfacciones; valorando el auto comportamiento para dejar de volverse un incondicional por ser aceptado.

Quienes fuimos adolescentes, podemos comprobar que lo que nos diga, quien parece ser el mejor amigo-a, es quien tiene la razón.

Alguien me dijo: eso fue el principio de mi equivocación, volverme vulnerable por la "picardía" de la "amiga" que me parecía ser merecedora de todo mi afecto, ella fue la principal generadora de mi inseguridad, entre otras tantas "tontas" cosas, me convenció que yo tenía hombros anchos y redondos y ella cuadrados y esos eran más bonitos, se río cada vez que mis blusas llevaban vuelos o blondas y las dejé de usar, se tapó la boca cuando salí a comulgar y me hizo creer que lo que ella pensaba, era la verdad...

Regalar la propia manera buena de ser y sentir, no se entrega a otros "si no para sí" y es necesario cuidarlo y comprender que más vale alejarse, que ser esclavo del parecer bien o complacer a los otros.

Dar, es una decisión personal, uno tendrá que aprender, alguna vez, a saber quien es merecedor de bondad, pero no dejar de cultivar ese tesoro para sí mismo, que en ningún caso perjudica a otro.

Agradarse a sí mismo se llama auto-valoración y no necesita ni el más mínimo reconocimiento.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Bien y Mal


La dependencia no es un asunto para lo que se necesite tener una enfermedad; sentirnos y hacernos dependientes radica desde el momento que nacemos como un ser indefenso y que por fortuna la vida nos espera con una amorosa dependencia.

Pero cuando nos debilitamos nos atemorizamos y tememos no saber qué hacer con lo que nos asusta, entonces pasamos a depender de aquello que nos provoca desconfianza; para algunos esto ha servido para aferrarse a qué existe algo más poderoso que el miedo, que puede defendernos y demostrarnos que el miedo, tiene incluso el propósito de convencernos que no existe Dios.

Y lo logra y somos nosotros mismos que nos dejamos llevar más bien por esa propuesta que nos obstruye la paz, más que creer y respetar  lo bueno de nosotros mismos.

Bien y mal no están fuera de nosotros viven en uno mismo, búscalos y los encontrarás, la mejor escuela es uno mismo, todo está en todos, es cosa que pruebes encontrar lo que aún no has encontrado, para que compruebes que todo está en ti.

Lo que creemos no saber, es porque siempre nos estacionamos más bien en la tristeza, en lo imposible, en el dolor, la injusticia, o fracaso, siendo que podemos posicionarnos en la confianza de generar lo bueno para sí mismo primero, entender que el dolor viene de mis ambiciones y de esa falta de reconocer que el motor de la vida funciona con la sencillez, no solo pensando en la propia vida, porque si bien es cierto la vida la genera cada uno de nosotros, también concluye en el bienestar o malestar de otros.

No te conectes con las complicaciones porque mientras bien no les abordes, ellas no te escuchan.

"El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz"
Madre Teresa de Calcuta




Si mientes no confíes que te crean.

La mayor muestra de reconocer la propia inseguridad es esperar la aprobación de quienes nos insegurizan.


martes, 1 de agosto de 2017

Aprendiendo


Generalmente las personas tienen que responder a sus propios deseos, compromisos elegidos y a sentirse incluido dentro de la sociedad, para quienes se han visto afectado por el síndrome bipolar, la vida le exige otro tipo de  necesidades y deberes para su conveniencia.

La bipolaridad nos lleva a entender que nuestra propia vida se puede transformar en un enigma, que al no poderlo entender tendemos a esconder lo que nos aflige y tendemos a engañarnos a sí mismo, simulando que no nos vemos afectados; principalmente cuando la persona se integra a un medio laboral.

De tanto compartir con tantos pacientes con esta problemática, puedo decir que aún no conozco a alguien que haya encontrado una receta ideal, para sobrellevar lo que se hace muchas veces una incomodidad.

*Somos tan dueños de sentir lo que queramos que de aprender a no mirarnos como enfermos, sino como personas de seguro nos juzgaremos menos*

Después del diagnóstico es muy propio que vivamos "haciendo un juicio" de lo que nos pasa "cuando estamos enfermos" y eso no concluye en un "simple análisis" sino se transforma en una valoración como "si fuera una realidad constante" siendo que la enfermedad es cíclica, podría decirse que es accidental y no que nos acompaña a cada instante; accidental porque depende de nuestras debilidades y no de nuestras fortalezas, debilidades que nos afectan por no aceptar lo que no nos favorece, entonces nosotros mismos somos generadores de nuestra enfermedad.

Es increíble que desde nuestro propio comportamiento se consiga pesar o bienestar y de eso no podemos culpar a la vida, porque la vida nace de nuestras propias decisiones.

"No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino"
William Shakespeare. 



Ser profesional no significa ser insuperable significa estar más cerca de ser fiel a la ética.