sábado, 26 de noviembre de 2022

. Mi caminar por la Salud Mental. De Paciente a Monitora.

 

De tanto camino recorrido por mí y más bien por destino en relación al medio de la psiquiatría, mis primeros pasos como paciente en el año 1991, me llevaron a ser Fundadora de la Agrupación de Pacientes Bipolares y Depresivos creada por el Dr.  Pedro Retamal Carrasco/Especialista en Enfermedades del Ánimo y en ese tiempo Encargado de la Unidad de Trastornos del Ánimo en Hospital del Salvador de Santiago de Chile, pionero en el aporte de dar a conocer la importancia de adquirir conocimiento el propio paciente como la familia, sobre los síntomas y características del Trastorno Afectivo Bipolar, resultando ser una enseñanza y aprendizaje recibido de manera didáctica de sus charlas psicoeducativas, no solo en relación al tratamiento sino sobre el autocuidado, cambio de hábitos, mantener buenas relaciones  y conductas en beneficio de todos.

De ese aporte y gracias a la confianza depositada hacia mi persona por las jefaturas del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Salvador es que derivé en la labor de Monitora de Grupo de Autoayuda, lo que me permite interactuar hasta hoy, con otros como yo y familiares, con la experiencia personal sobre el diagnóstico bipolar, la superación y el logro de mantener una familia unida después de más de tres décadas de tratamiento. 

Finalmente el honor de la consideración especial recibida de la Sociedad Chilena de Salud Mental como Miembro de dicho organismo científico docente, qué me acerca a profundizar la mirada en relación a la investigación científica y humanitaria, la que hace posible palpar de manera fidedigna la entrega de los profesionales médicos de la especialidad en psiquiatría, quienes entregan sus desvelos por hacer posible centrar al paciente, no solo de su equilibrio mental sino de alma y espíritu. 

Susana Rodríguez Hidalgo.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Lo importante e insignificante.

 Regular uno mismo su propia manera de sentir y pensar no es algo imposible, poner atención a lo que estás pensando o sintiendo para valorar lo importante y desechar lo insignificante, es un buen paso para reconocernos así mismo como capaces de controlar los impulsos.

Siempre/ Respira profundo.


Todo lo que está frente a nosotros lo podemos mejorar. 

Todo lo que mejora con nosotros, nos da satisfacción personal.


jueves, 24 de noviembre de 2022

La capacidad de ser precavido.

 Para todos es más fácil distinguir los defectos que las virtudes, incluso, acostumbramos a resaltar nuestras propias imperfecciones y por cierto las de los demás, siendo qué en nada ni a nadie en algo les favorecen, el único valor que puede tener detenerse en subrayar los defectos, es que alguien en lo personal se interese por cambiarlos. 

Las virtudes son todas aquellas acciones que dejan en evidencia la buena disposición de la persona por obrar bien, con verdad, justicia y belleza, basándose en considerar como principio la prudencia. 

Los defectos nos llevan a ser impulsivos, reactivos, prepotentes, intolerantes, llevándonos a involucramos en riesgos y perjuicios innecesarios, pudiendo evitarlos "al estar dispuestos a modificar nuestras conductas". 

Corrigiendo, incluso, no solo el modo de actuar, sino poniendo cuidado al hablar, recurriendo a la moderación para no dañar y respetar los sentimientos de los demás. 

Se denomina Virtud a la capacidad de producir un efecto positivo... podríamos decir que las virtudes vienen unidas al valor de la responsabilidad, de cuidar de sí mismo y de los demás. 

Cuando se habla de prudencia se refiere a la capacidad de ser precavido, del saber discernir, distinguir, comprender de manera juiciosa bien y mal, sin dejarse llevar por los propios impulsos.

Pareciera que quien cultiva la prudencia, no necesita guerrear con nadie. 

martes, 22 de noviembre de 2022

Cuando alguien conoce la Espiritualidad desde el corazón.

 

Vivimos en un mundo materialista en el que pensamos que somos un cuerpo separado, frágil y finito. Que somos una existencia lineal, una memoria, una historia de anécdotas y recuerdos. La espiritualidad es saber que somos un espíritu eterno, energía, luz y en todo el Universo no hay separación. Saber que somos y hemos sido reales cuando somos conscientes de este PRESENTE, de este AHORA.

Cuesta entenderlo. Nos han educado para engrandecer nuestro ego y adornar nuestra personalidad poniéndonos diferentes etiquetas e identificaciones que nos alejan de nuestra esencia y de nuestra totalidad. Nos enseñan a juzgar y a juzgarnos, a criticar, a opinar sobre esto, aquello, aquel, aquella. Tener opinión, tener amigos, tener auto, tener ropa, tener trabajo, tener pareja, tener casa... En un mundo embriagado por el tener dejamos para segundo plano el SER. Somos algo mucho más allá del mundo del cuerpo y de las cosas y de las relaciones o las etiquetas. Todos somos luz, energía, vibración. ¿Pero qué significa esto? Que atraemos según cómo vibramos. A veces tenemos un problema y nos desgastamos pensando o haciendo y deshaciendo… nos estresamos para resolverlo. Y cuando soltamos la densa vibración de la preocupación y nos alienamos con la gratitud de que el problema se solucionará para el mejor bien, o el bien más alto y te entregas al desenlace.

 Pasa también que cuando vibramos en gratitud, empatía y armonía interior, el drama externo pierde nuestro agarre o participación… cuesta mucho más que nos saquen de nuestras casillas y tenemos el super poder de convertir las energías negativas en positivas y sacar lo mejor de cada situación. En la calma y el sosiego nuestra esencia - lo más profundo que somos, nuestra chispa divina, nuestro amor incondicional y nuestra sabiduría primordial - emerge y armoniza nuestra existencia. Más allá del mundo de los egos y creado por y para ellos, todos somos consciencia amorosa, somos seres de gracia, seres de luz… la cual se fue apagando a medida que íbamos siendo educados, condicionados y asustados. Fuimos perdiendo la confianza, la aceptación y el gozo del existir y nos enseñaron que la verdad estaba afuera, y nos llenaron de normas y conocimientos totalmente ajenos a nuestra naturaleza divina. Nos hemos ido separando por tener distintas creencias, edades, partidos políticos, diagnósticos mentales, nacionalidad, gustos, preferencias, orientación sexual, religión, etc. Pero ¿quién somos en realidad?

Actualmente estamos viviendo un despertar… o querer despertar. Un volver a lo esencial, a sanar y despojarse de lo que nos aleja de nuestra paz, para poder ser seres compasivos, sin juzgar. Para poder abrazar nuestro libre albedrío y el de los que nos rodean. Y así permitirnos ser quienes somos. Revelar quienes somos y amar quienes somos.

Dejar de timonear con la mente y volver a dirigirse con el corazón. Volver a creer en lo bueno, en lo mágico, en lo milagroso, en lo maravilloso, en lo bello, en lo real que podemos ser más allá de nuestros miedos.

María Ignacia Vargas. 


viernes, 18 de noviembre de 2022

El valor de la autonomía es actuar con un pensamiento crítico sobre las propias conductas sin necesidad de recibir instrucciones de los demás. 


jueves, 17 de noviembre de 2022

Finalmente me acepté sin expectativas.


Lo más relevante de la orientación recibida a través del apoyo terapéutico, ha sido entender lo importante que es la aceptación de uno mismo. 
Siendo un largo proceso para analizar lo que de mí me insegurizaba, preferí darle una vuelta a la inversa... preguntándome, cuándo me sentía menos confundida, menos ansiosa, más libre de complejos. 
Y entonces, reconocí que me sentía mejor, cuando de mi parte no existían expectativas de ser aceptada o de conseguir reconocimiento.
Así me di cuenta qué lo que fabricaba en mi mente, no tenía relación con lo que ocurría afuera, una vez más mis miedos me envolvían en la causa de mis inseguridades, mis "prejuicios", otra vez, los prejuicios como enemigos de todo lo bueno qué existía en mi, paralizando y anulando la luz de mi existencia. 
P.D. "El prejuicio es un juicio o valoración sin experiencia directa o real. También implica una emoción de carácter negativo, sobre un grupo o una persona"
* La tolerancia para con uno mismo, como mentalidad comprensiva, no competitiva, ayuda a aceptar que somos uno más de todos, inseguros, pero dignos de respetarnos a sí mismos como de respetar a otros. 
"Nuestra mayor gloria no está en no caer nunca sino en levantarnos cada vez que caemos"
Confucio.