La primera medida en relación a cómo enfrentar esta crisis emocional, es tratar al paciente con un médico psiquiatra de preferencia especialista en bipolaridad, porque el tratamiento requiere de químicos especificos llamados "estabilizadores del ánimo".
Una vez estabilizada emocional y mentalmente la persona, la ayuda clínica de un psicólogo quien tenga conocimiento de los mecanismos de la bipolaridad, puede ayudar al enfermo a recuperar la confianza en sí mismo, a cómo hacerse cargo de su tratamiento y entender que la Bipolaridad no es una enfermedad mental que impida llevar una vida normal, dependiendo de la persona ser constante con su tratamiento, cuidar sus hábitos de sueño, evitar relaciones problemáticas y cuidar sus conductas personales.
Tratándose de una enfermedad que altera los estados del ánimo, es de suma importancia qué tanto así como el paciente, la familia se eduque para ayudar con buen trato y conocimiento de las características de la enfermedad, no solo como enfrentar los acontecimientos complejos, sino como "prevenir" alteraciones que puedan afectar al paciente. Saber guardar silencio, no contradecir, evitar discusiones, ayudar a que el paciente no tenga acceso a dinero o a tarjetas de créditos para evitar impulsos de compras desmedidas y motivar a consumir el tratamiento con cariño más que con obligación, son conocimientos básicos que irán en beneficio de todos.
El tratamiento con medicamentos es el factor fundamental que permite aportar normalidad, equilibrio, tranquilidad y armonía; quienes no sean constantes y comprometidos con las indicaciones médicas, no solo perjudican la relación del diario vivir con la familia, también corren riesgos de un diagnóstico más complejo en psiquiatría.
La enfermedad bipolar impide que el paciente controle sus pensamientos, sus impulsos, pero una vez que consigue un médico psiquiatra que se aboque a encontrar el tratamiento específico para el enfermo, desde ese momento esa persona tiene el deber de ser responsable en cumplir con las indicaciones médicas y entender que el término "Tentación" es el peor enemigo, perjudicial y de riesgo que puede llevar a recaer a la persona, es decir, volver a enfermar; algo tan sencillo como distinguir el bien y el mal, puede ayudar a evitar correr riesgos de involucrarse con tentaciones perjudiciales.
Una vez que se logra la normalidad, el paciente entiende qué separar las causas provocadas por las alteraciones que podrían parecer decisiones o intenciones premeditadas, no representan a la persona plenamente.
Susana Rodríguez Hidalgo.

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