El prejuicio anula el buen pronóstico.
Si el paciente bipolar, no toma su experiencia como un aprendizaje, lo que padece no le servirá como enseñanza de lo que guarda como mensaje este diagnóstico, "qué lo malo tiene la particularidad de no poder anular lo bueno", siendo esto, el principio de lo que encierra este diagnóstico que tiene mucho de bueno.
Nadie que esté dispuesto a dejar de querer ser obediente en entender qué cosas perjudican al paciente, dejará de sorprenderse consigo mismo, cuando experimente lo posible que es no salir perjudicado por esta enfermedad.
Uno de los motivos más comunes como reacción, al enterarnos de tener este diagnóstico, es no entender nada y luego lo que se entiende, nos parece el peor de los panoramas; tratándose de una enfermedad síquica, es el prejuicio personal y social, que disminuye el buen pronóstico y una vez más, como en todo, es el prejuicio lo que perjudica comprender qué la bipolaridad es una enfermedad reactiva y no mental.
Reactiva frente al descontrol de los sentimientos, resentimiento o debilidad ante la falta de entendimiento; es por eso que enfrentar este diagnóstico, sirve como evaluación del porqué de nuestro comportamiento.
La bipolaridad está considerada un trastorno, es decir una alteración mental, que en este caso, se presenta solo en episodios esporádicos y dependiendo en muchos aspectos del paciente; las limitaciones indicadas por el médico psiquiatra o los profesionales de la psicología, quienes entregan pautas adecuadas para no recaer, determinan y facilitan el bienestar personal, los No posibles, permiten que el paciente goce de su capacidad de actuar en plena conciencia, es decir, que él por si mismo puede darse cuenta de su propia existencia, de sus estados y sus actos.
Uno de los puntos favorables qué tiene este diagnóstico, es que permite recuperar el juicio y volver a la realidad, para comprender qué nuestro cerebro de por vida no debe de dejar de lado los medicamentos, para estar protegido de recaídas y síntomas adversos, aunque se pueda presentar algún episodio inesperado, pero es el tratamiento ininterrumpido el primer eslabón de la estabilidad del paciente, junto a las 8 horas de sueño por las noches, estrictamente necesarias, como cero alcohol y cualquier otro tipo de drogas nocivas para personas con bipolaridad y qué las mejores decisiones por cuidar los límites, será no solo a favor del paciente sino de la sociedad y de quienes lo rodean.
El principio de lo mucho bueno que tiene este diagnóstico, es la capacidad de desarrollo qué tienen las personas para demostrar lo útiles que son para sí mismas, como para la comunidad.
susana rodríguez hidalgo