lunes, 6 de agosto de 2018

Historia sin Diagnóstico.


Es increíble como compartiendo situaciones tan complejas con personas, que aún ni siquiera teniendo claro si tienen un diagnóstico bipolar, uno se pueda permitir llenarse de satisfacción, por el solo hecho que pudimos entendernos desde la comprensión y luego terminar sabiendo que a la persona afectada, le ha servido escuchar, escuchar pensamientos lejos de la confusión, envidia, crítica o provocación.

Flavio nos confió sus dolores y como todos tenemos nuestra propia historia relacionada con el mundo de los afectos, nada nos sorprende, porque nos une ese no haber sabido qué decir ante lo injusto, considerando que siendo seres sensibles, capaces de amar, de dar lo mejor por otros, la vida nos decepciona de esta manera tan injusta, confundiéndonos, a tal punto, de impedirnos ser.

Quienes nos hemos superado, sabemos que “no es imposible vencer lo injusto, de seguro es más difícil salvar a otro” eso es menos posible, porque nadie quiere que le vuelvan a enrrostrar lo que no ha podido resolver, pero mirarse a sí mismo, como un ser enfermo y darse cuenta que este no soy yo y pedir ayuda, es el primer peldaño para levantar la mirada.

Hoy fue sorprendente un encuentro con un joven de 24 años, que tuvo la honestidad de exponer sus verdades que dijo no acostumbrar a hablar con alguien, porque más que sentirse poderoso con todas sus decisiones, que son más bien impulsos que decisiones, sintiéndose dañado por tantas situaciones que aún siendo parte de su vida, lo que ha fallado le parece injusto y de hecho no está equivocado. 

Entonces por todo eso, Flavio prefirió transformarse en otro, un impulsivo sin control... que lo ha expuesto a situaciones límites de las que hace tres semanas, después de muchos años de sentirse solamente perdedor y cada vez más lejos de saberse él,  se detuvo a separar lo que quiere ser como persona, de lo que son las situaciones que lo han llevado a perder el control.

Cuando está consciente del pasado, que aún es también presente cuestionado por él mismo, se conoce en el mismo encuentro con Raúl quien se vio afectado por lo mismos impulsos que Flavio, pero él abandonó el dominio de lo que no lo hacía consciente de su verdadera persona, entonces, recurrió a un médico psiquiatra y se comprometió en seguir su tratamiento, para su diagnóstico de  bipolaridad; juntos se explayaron en la misma experiencia, los síntomas que ellos conocen, tienen que ver con haber recurrido a consumir cualquier estimulante no permitido... 

Raúl le hizo ver que ese hombre a quien nadie derriba, no tiene nada más que fantasmas en su cabeza, siendo que dentro de él hay alguien mejor que muchos y que no todo depende de él, también de quienes sean sus amigos, porque para tomar la decisión de no seguir viviendo engañado, es necesario abandonar el pasado. 


No esperes algo de los demás porque tú solo también eres capaz.


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