miércoles, 6 de marzo de 2019

Historia Real de Mara.


Existen muchísimas incógnitas de cómo desenredar las reacciones o el síntoma de la angustia o del pánico en los pacientes bipolares.

Muchos tienen la capacidad de "aplicar lo que se les indica", solamente por confiar en que uno lo ha experimentado,  pero otros se mantienen en esa inercia de la apatía o de la dejadez, al creer que esto ya no tiene otro paradero, que dejarse llevar por el tormento de la enfermedad.

Recuerdo a Mara de 25 años, su mamá se puso en contacto conmigo para explicarme el caso de su hija, visto como rebeldía, sin posibilidad de mantener una relación normal entre ellas; nos reunimos las tres, lo primero que me dijo Mara, que estaba segura que su mamá me estaba pagando para que yo dijera que era bipolar; si yo no estuviera tan segura de mis sentimientos y propósitos, hubiera llorado a mares por lo que pudiera haber recibido como ofensa, pero comprendí que los pacientes bajo los dominios impulsivos, es decir, sin ser nosotros mismos, podemos llegar a perjudicar a otro, entonces logré dejarlo pasar y luego de una conversación de mucha decepción de Mara, finalmente hubo un tiempo de comprensión mutua, donde ellas dos se abrazaron y que además de encontrarse se disfrutaran del lazo puro y bello que las une.

Pero, a veces, eso es un instante que puede cambiar y así en un año el desacuerdo no faltó, pero alguien tiene que volver a dar vuelta la hoja, para que definitivamente cambie una situación.

Durante muchos de los encuentros de los días lunes en el Hospital del Salvador; donde nos replanteamos, Mara nos hizo saber que ha sido posible ser escuchada, respetada y volver a demostrar que su aparente rebeldía no era falta de consideración, sino parte de no haber aceptado que la enfermedad depende siempre de un tratamiento, de ser constante, para poder reconocerse en sus capacidades y en sus debilidades.

La falta de tratamiento, solo le hacía ver su problemática, pero  no a cómo hacerles ver a sus padres la falta de afecto que sentía, lo que no le permitía entender las exigencias que recibía.

Tal vez a todos los pacientes nos hace bien conocer a otro como uno, el que no solo entiende lo que se siente, sino lo que se piensa y de lo que duele por los vaivenes de la bipolaridad; pareciera ser que eso llevó a Mara a confiar, a mejorar su salud mental resolviendo lo que le afectaba, más que nada sobrellevar las exigencias de  tener que trabajar sin sentirse capacitada, principalmente para lidiar con gente, el paciente "sin su tratamiento", no puede hacerse cargo de exigencias ni responsabilidades, porque dentro de lo que le afecta, su capacidad de concentración no es totalmente óptima.

Los días lunes de tanto compartir reflexiones en común, logró soltar las expectativas, una expectativa es aquello que creamos en nuestra imaginación como algo posible de hacer realidad en relación al deseo y que queremos que ocurra, sin que necesariamente se cumpla.

Mara dice: Hoy sin esperar nada de afuera, logré dejar de esperar algo de los demás, éso, me provocó liberar mi alma de la angustia y el tormento, porque entendí que forzar las cosas y circunstancias me mantenían en la desilusión, luego era una decepción, así ha sido la manera de reconocer que despegarme de lo que esperaba de mi propia familia, me permite ser dueña de mi realidad y de tener buenas razones, para explicar lo que pienso y no defenderme a través de mis emociones.
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