sábado, 30 de octubre de 2021

Ester hizo un giro interesante de interés.

 

Una paciente me explicó por correo que se sentía muy sola, qué por sus mismos estados descompensados había perdido amistades y por lo mismo no podía aceptar el diagnóstico y deseaba que no fuera verdad. 

Con Ester, hemos conseguido una comunicación fluida, honesta y lo qué a ella le parecía imposible de aceptar, en poco tiempo entendió qué la "no aceptación" a la realidad personal provoca mayor frustración y complejidad.

 Su angustia, ansiedad y su sentido de soberbia, no conciente, no fue el mejor momento para convencerla de lo posible que es recuperar la confianza en sí mismo, la de la familia y además para darle a conocer qué un diagnóstico bipolar no es una marca, ni etiqueta, ni una enfermedad mental, sino un síntoma de inmadurez emocional que nos impide bien razonar.

No es que todas las personas con bipolaridad seamos iguales, pero el factor común que nos une, es justamente el no saber qué hacer con lo que nos complica, peor aún si nos hace sombra algún trauma no resuelto. 

Cuando se nos dice Ud. es paciente bipolar y de por vida tiene que mantener un tratamiento, lo cierto es qué si no entendemos nada, por lo menos intuimos que no es algo bueno.

Pero en el tiempo comprenderemos que esa noticia es mucho más que un diagnóstico y un tratamiento, es una gran oportunidad para preguntarse ¿Quién soy yo? 

Pero desafortunadamente la apreciación primera que hacemos de sí mismo, es evaluarnos a través de la critica de los demás, los complejos personales y los malos recuerdos. 

Pero esta vez, Ester hizo un giro de interés... y me hizo mención a un párrafo de un libro que retomó en estos días, qué decía algo así,
"... y no reconocemos que llegamos a la vida empujado al mundo como un desconocido y que nada más ni nada menos es "uno mismo" en un lugar y un tiempo no solicitado y con una personalidad no cincelada... sin saber si la propia existencia tiene algún sentido"...
para quien ingresa a este umbral denominado bipolaridad, es una oportunidad para cincelar con calma su personalidad, porque de lo incierto surgirá el estímulo para madurar... dando sentido a la propia existencia en algo qué antes no nos habíamos detenido, "aceptarse a sí mismo" para conseguir confianza y optimismo.

Puedo reconocer, sin desconocer a todo aquello que ha sido parte de mi formación, qué este transitar por el trastorno bipolar, ha sido la mejor escuela para valorarme, corregirme y entender qué mi propia bipolaridad, es reflejo de lo que puede llegar a desarrollar cualquier otro paciente como yo, porque para nadie que decida centrarse en resolver qué es lo que lo confunde, no será un impedimento para ser autosuficiente y gozar de esa autonomía intelectual, que nos permite pensar de forma reflexiva, critica y global, además de esculpir la propia espiritualidad. 

El Trastorno Afectivo Bipolar, es una enfermedad que si bien es cierto, nos priva por períodos de alteraciones que necesita de apoyo médico y terapéutico, no nos impide ser personas capacitadas para entendernos a sí mismo, como a los demás.

www.yobipolar.com 

3 comentarios:

  1. Comparto el hecho de q se pierde la confianza en uno mismo tras el diagnostico de una enfermedad crónica e incurable, pero a la vez esa misma confusión que nos tiene dormidos en una especie de niebla nos llega a dar la claridad de un despertar por la mañana al buscar respuestas que nos brinda la confianza para seguir viviendo en control de nuestras emociones. Gracias Susana por ser tan clara y apoyar a quienes siguen en esa niebla q confunde a veces.

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  2. Hola! Cuando de verdad logramos entender que no siempre estamos enfermos, recién se hace posible abandonar ese impulso de reiterar sobre los síntomas y características de la bipolaridad, entendamos que esta enfermedad es "cíclica"; siempre comparé esta afección con un resfrío, el que se repite cuando uno menos espera y entonces en el momento que se presente recién será necesario tratarlo, pero no porque en el tiempo se repita, vamos a estar atentos a cuando nos vamos a resfríar, con la bipolaridad ocurre igual... la salud mental radica también en cambiar el orden de los pensamientos, para eso no olvidar repasar el Padrenuestro; hoy conversé con una amiga/paciente, nos conocemos hace 18 años y hoy por primera vez reconoce qué desde hace poco hizo suya esa oración y no la ha vuelto a dejar... pasaron 18 años para hacerse creyente.

    Saludos.

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  3. Y el tratamiento diario, no debería causarnos más que un estímulo, para retribuir el cariño de tantas personas a las que le importamos.

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