domingo, 18 de agosto de 2019

Mas Vale ser Estricto Consigo Mismo.



Siendo muchos los factores que complican la posibilidad de restablecer el sano juicio en alguno de los pacientes bipolares, tal vez, el más grave es suspender el tratamiento.

 Conozco casos de personas con quien he compartido por largo tiempo, a quienes no habiéndoles faltado atención ni afecto familiar, no quisieron aceptar la enfermedad, por lo tanto cualquier intento de ayuda médica y de tratamiento no fueron  aceptados por ellos, aún experimentando varias internaciones, incluso forzosas, perdieron el absoluto control de su raciocinio, consiguiendo la pérdida total de su realidad para siempre, terminando en lo que muchas veces antes de estar totalmente desorientados empezaron a hacer, salir a caminar sin rumbo cierto, deteriorando para siempre su vida personal y la tranquilidad de sus familias y también el amor fraterno que tantas veces nos unió.

Sin la ciencia, quien busca cada día una nueva posibilidad de anti sicóticos u otros anexos a los estabilizadores del ánimo, no podríamos confiar, que es el tratamiento el principal salvador de quienes llevamos esta enfermedad, de la que ojalá nadie más imite a Vilma y Genaro de abandonarse a los caprichos en los que sucumbieron, por no entender el significado de disciplina ni aceptación… si no fuera por el "espíritu de quienes aportan a la humanidad a través de la ciencia", esta enfermedad estaría siendo fuente no de un mal de salud mental, sino la pérdida del valor del individuo como ser humano.

Otro ejemplo muy cercano es Máximo, quien después de varias crisis, abandonando tratamiento reiteradas veces, hoy consiente de saber que el deterioro de las neuronas por cada crisis es real, se prometió volver a reintentar una última alternativa, con un nuevo medicamento que requiere de una lenta evolución, supervisión exhaustiva, controles rigurosos, toda una exigencia que se ganó él y otros más, por no entender que en la vida hay que tomar en serio responsabilidad, reflexión, conciencia, para conseguir escapar de los dominios de las malas tentaciones.

Máximo ya no consume alcohol, ni marihuana, no olvida el horario del día al día de sus medicamentos, pero el nuevo tratamiento lo mantiene inactivo, duerme, perdió el interés por saber qué quiere, está irritable, desconfiado, todo hubiera sido más fácil sin sus tratamientos abandonados, hoy las exigencias son más severas, después de dos meses sin querer compartir con nadie, ha vuelto al grupo, nos enseña, se acepta, se corrige y a todos nos alegra.

Aún falta tiempo para que haga de su vida un desarrollo de sus potencialidades, pero como a muchos quienes no claudicamos en la fe, el mismo reconoce que ser Cristiano, lo mantiene fiel a lo que espiritualmente nunca sintió que lo abandonó, su propio Dios.

Susana Rodríguez Hidalgo. 

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