martes, 29 de agosto de 2017

Encontrarse Consigo Mismo

Convencerse que la enfermedad bipolar es un mal sin vuelta, es la peor idea que una persona puede imaginar como absoluta verdad, una característica muy propia del ser humano, es pensar que cuando le va mal, es para toda la vida y la vida es mucho más generosa de lo que creemos.

La razón de llegar a padecer de bipolaridad es un misterio inclusive para la ciencia, pero no para cada paciente, hay algo que a más de alguno el destino le hace saber del por qué llegó a tal desastre mental, espiritual e incluso a perder la armonía física, es así esta enfermedad, tiene eso de hacernos sentir la nada mísma.

No confiar en que todo cambiará, no cambiará, porque la base de la enfermedad es la soberbia y si el que la padece lo determina como un mal sin vuelta, así será; pero eso no es verdad, si pensamos en que nos puede volver más fuerte y vigentes, no hay más que volverse dócil, manso, obediente,  sí, es necesario volverse sumiso, para dejar pasar todo aquello que pretende humillarnos, hacernos creer que no alcanzaremos la armonía espiritual o la sensatez.

Dentro de la propia experiencia, puedo reconocer que la mejor medicina (además del medicamento) fue apartarme de personas que están en otra frecuencia, eso, ha sido la base de mi mejoría, después de enfrentar los odiosos episodios de la enfermedad, aprendí a que en la reflexión se ocultaba mi propia verdad y que la bipolaridad no logró arrebatarme mi propio entendimiento.

Lo mejor para lograr que la bipolaridad se alejara de mí, ha sido estar lejos de lo que me provoque desagrado, como noticias sensacionalistas, como también callar porque sí y sentirme expuesta a opiniones externas. 

Así fue como conseguí conectarme con mi propio universo y pude darme cuenta lo que ese universo necesita de mí, gente sencilla, naturaleza, música armoniosa, escribir y ante todo conversar con Dios Padre, quien me protege, para  que la enfermedad no entre en mí.


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