sábado, 9 de septiembre de 2017

El Cerebro Y La Marihuana.


Cuando se habla de temas sociales que son de interés general, a veces, los tomamos de manera superficial porque no nos tocan directamente, pero el sentimiento humano tiene la facultad de percibir, juzgar y entender, lo que le puede afectar a otro igual a cualquiera de nosotros.

Todo aquello que tenga relación con los afectos, sin mayor cuestionamiento, es necesario tomarlo con delicadeza y respeto. La crítica desmedida, el prejuicio inflexible, puede transformarse en un arma, para quien no está capacitado en reflexionar sobres sus propias conductas, pero para eso siempre será necesario que haya alguien quien comprenda, apoye y hable con una verdad, basada en el cariño para abrir el entendimiento de otro.

Los problemas sociales no están sin solución, más bien estamos distraídos y dormidos en conciencia al apego de lo que es la naturaleza humana, lo caritativo, lo compasivo, bondadoso, tiene que despertar, es tiempo de no perder la confianza cada uno en sí mismo.

Quiero compartir un extracto del Simposio “Conversemos Sobre Marihuana", organizado por la Sociedad Chilena de Salud Mental de Santiago de Chile del 2014, donde un gran equipo médico, a través de estudios científicos y estadísticos, logra transparentar la manera de abordar en sentido social el consumo de esta droga.

Este Simposio se trató de una conversación exhaustiva, bien intencionada y comprometida; un encuentro de estudiosos médicos y otros especialistas dedicados a compartir conocimiento y preocupación por resguardar la Salud Mental de los adolescentes, quienes cada día inician a más temprana edad el consumo de marihuana, quedando en evidencia que desde los doce años los niños y niñas ya se disponen a fumar esta droga.

Se planteó la necesidad de romper con el silencio que existe sobre la prevención y advertir lo dañino que es el consumo de esta droga. El estudio de la ciencia nos demuestra la vulnerabilidad fisiológica de los infanto-adolescentes; “en su cerebro aún no maduro con el consumo de marihuana y/o alcohol impide el desarrollo en normalidad” llevándolos a experimentar riesgos, rechazo a la vida de adulto, impulsividad, angustia, ideas persecutorias, somatización, visión negativa del futuro, recaídas frecuentes.

 También se analizó el uso terapéutico de la marihuana, motivo por el que se pretende sea legalizada en Chile. Se enfatizó que jóvenes y niños deben de saber que “no debe ser usada la marihuana en el sentido de diversión, como algo recreativo” ya que por lo recién dicho el consumo de marihuana altera las conductas de aprendizaje, y aumenta el riesgo de psicosis, crisis de pánico, suicidio, deterioro psicosociológico.

Se habló sobre el valor de la libertad, el valor de la salud mental y también de la tranquilidad de la comunidad; legalizar la marihuana encierra abrir una puerta como es otra de las drogas de uso desmedido en los jóvenes, como ya es el alcohol. No existe ningún estudio científico que avale que estas dos drogas no dejen de ser perjudiciales.

Se dijo, hoy ha cambiado el lenguaje y se actúa de otro modo; lo que es perjudicial se distingue como algo positivo, muchas veces no importando donde integrarse, lo confuso deja de ser objetado; los jóvenes lideran el derecho al permiso; no encuentran discurso de orden lógico; no ven daño a la salud; al referirse de manera contraria ante sus pares sienten perder credibilidad. En ellos se hace invisible las consecuencias de sus conductas; de allí la responsabilidad de los adultos en educar, para que puedan tomar ellos mismos decisiones a favor de su propio bienestar.

 Susana Rodríguez Hidalgo
Monitora del Grupo de Autoayuda de
Pacientes Bipolares y Depresivos en el
Servicio de Psiquiatría del Hospital Salvador

Revista de Psiquiatría y Salud Mental Año XXXI / N* 2 / Julio-Diciembre 2014

http://www.schilesaludmental.cl/wp/wp-content/uploads/2015/04/conversemos_sobre_marihuana.pdf

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